viernes, 23 de febrero de 2018

El torpedo Bustamante


El concepto militar de torpedo incluía además de los clásicos proyectiles autopropulsados otras armas utilizadas bajo el agua, unas fijas al fondo, las minas, y otras en los extremos de perchas o botalones y también remolcadas. Son todos ellos artefactos de gran poder destructivo ingeniados a partir de la segunda mitad del siglo XIX para atravesar las corazas de los barcos; cosa incapaz de conseguir la artillería convencional a distancia.
    Al igual que otras naciones, en España se impulsó el desarrollo de la técnica de guerra submarina y se preparó gente para ello. La Armada creó la Escuela de Torpedos en Cartagena, adonde llegó la primera promoción de alumnos en 1880, en la que estaba Joaquín Bustamante y Quevedo, un marino militar atraído por las matemáticas, la física, la pedagogía y la invención, que había nacido en Santa Cruz de Iguña, en la provincia de Santander, el año 1847, y que desde niño destacó por el celo que ponía en sus obligaciones y en el cumplimiento del deber, unida a su capacidad de trabajo una manifiesta creatividad.

Joaquín Bustamante y Quevedo

Imagen de http://blogtodoavante.es (Museo Naval).

Constantemente dedicado al estudio de cuanto llamaba su interés y siempre en el ejercicio de su vocación marinera, Joaquín Bustamante participó embarcado en los conflictos surgidos en aguas del Pacífico sudamericano contra las repúblicas de Chile, Perú y Bolivia, destacando en la nómina de la ocupación de las islas Chincha a bordo de la fragata Resolución. Como cualquier momento es bueno para aprender el que quiere hacerlo, aprovechó incluso el periodo de confinamiento en un presidio chileno, por haber capturado el enemigo durante el combate naval de Papudo la goleta Covadonga con la tripulación de la que formaba parte; y acto seguido de campaña, también en un hospital de Filipinas, donde fue llevado enfermo tras los combates de 1872 en el archipiélago como capitán del cañonero Mindoro, con operaciones, desembarcos y bombardeos en su haber, y posteriormente repatriado completó su convalecencia en casa durante año y medio con la recompensa del empleo de comandante de Infantería de Marina. Gracias a los conocimientos que iba adquiriendo de Matemáticas y Física, logró el éxito en su invención más célebre.
 
Fue tan notable y veloz la tarea de Bustamante que a los seis meses de ingresar en la Escuela, junio de 1880, era nombrado profesor; empleo en el que estuvo siete años. Tiempo en el que realizó diversos trabajos en el campo de las armas submarinas, como su Estudio sobre torpedos eléctricos, publicado en Cartagena en 1883, o la invención de un aparato de puntería para torpedos automóviles desarrollado con su compañero Balseyro y dado a conocer en Aparato de puntería para el lanzamiento de los torpedos automóviles propuesto por Joaquín Bustamante y Alberto Balseyro, publicado así mismo en Cartagena ese mismo año, y declarado reglamentario en la Armada, por el que fue recompensado en 1884. También redactó un Curso de electricidad teórico y práctico: explicado en la Escuela de Torpedos, publicado en Cartagena en 1886. Y diseñó y realizó la instalación telefónica del Arsenal de dicha ciudad.
    En 1888 ascendió al empleo de capitán de fragata y pasó destinado al Arsenal de Cartagena donde profundizó estudios sobre alumbrado eléctrico, máquinas y calderas, y armas submarinas. Integrante de la comisión que determinaba cuál era el torpedo automóvil más adecuado para la Armada, fue miembro de la junta de evaluación del submarino de Isaac Peral y también presentó una relación completa de los buques de la Armada.; a raíz de la cual denunció en 1890 el estado de la flota en Apuntes sobre Material de Marina, anticipando el desastre de 1898.

Imagen de www.todocolección.net

Actividad innovadora y didáctica
Mencionada la instalación telefónica del Arsenal de Cartagena, también por él diseñada, Joaquín Bustamante presentó un proyecto de telémetro para baterías de costa en 1892, que vio luz nacional e internacional a partir de 1896; en 1894 publica La aguja náutica: instrucciones razonadas para su compensación, y en 1897 Notas sobre el gobierno de buques.
 
Torpedo Bustamante
Al tanto de las creaciones e innovaciones de las armas submarinas en aquellos países donde tenían efecto y, sobre todo, pendiente de las necesidades de la Armada española que a finales de 1883 evaluaba la adquisición del torpedo fijo automático de patente austriaca, Joaquín Bustamante diseñó su propia arma submarina, una mina, para ser fabricada en España con lo que ello suponía de ventaja para la industria nacional y ahorro en la inversión.
    Pronto elevó su proyecto a la Junta Reorganizadora de la Armada y ésta, de acuerdo, lo subvencionó en 1884.
    Una vez construida la mina-torpedo Bustamante, y realizadas sus pruebas en Cartagena, alcanzado el grado de satisfacción la Comisión de Torpedos la declaró reglamentaria por Real Orden de 9 de mayo de 1885.
    La información del torpedo quedó recogida por su autor en el documento publicado en 1888 Descripción e instrucciones para el reconocimiento, conservación y manejo del torpedo mecánico Bustamante.
    El torpedo Bustamante consistía en una envuelta metálica para la carga de figura troncocónica, dotada con seis percutores y mismo número de palancas en la parte más ancha de su circunferencia. Estaba unida por un cable a un dispositivo de inmersión que se situaba en el fondo marino y se mantenía fija a éste flotando entre dos aguas. Cuando un barco impactaba o rozaba una de las palancas, ésta empujaba el percutor asignado que a su vez encendía el iniciador y explosionaba la carga.
    La mina-torpedo pesaba trescientos diez kilos, de los que cuarenta y cuatro correspondían a la carga explosiva compuesta de algodón pólvora; era fácil de manejar y fondear y su capacidad de resistencia soportaba una explosión de ciento noventa kilos de pólvora aproximadamente a cuarenta metros de distancia; además de aguantar hasta cincuenta días sumergida en el mar con capacidad operativa.
 
La guerra contra los Estados Unidos de América
Joaquín Bustamante participó en la última fase de aquella guerra desigual a bordo de la escuadra de Pascual Cervera Topete en calidad de Jefe de Estado Mayor. Fue el propio almirante quien le encomendó el desembarco al mando de una fuerza de soldados y marineros para contribuir a la defensa de la plaza de Santiago de Cuba.
    El primero de julio los estadounidenses lanzaron una ofensiva que aproximó mucho su línea a la plaza sitiada. Entonces actuó Bustamante enfrentando al ataque una contraofensiva con cuatrocientos cincuenta hombres; una bala mató a su caballo y otra, a continuación, en pie y mandando su tropa hacia delante, le perforó el vientre. A causa de esta herida falleció el 19 de julio de 1898 en el hospital militar de Santiago; en esta ciudad fue enterrada, luego trasladado a La Habana y por fin repatriado para reposar definitivamente en el Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando, en Cádiz.



Mausoleo de Joaquín Bustamante y Quevedo en el Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando.

Imagen de http://blogtodoavante.es

Reconocimientos y distinciones
Entre otros galardones y recompensas:
Por su invento fue condecorado en 1892.
Recibió la Medalla de Oro en la Exposición Universal de Barcelona en 1888.
A título póstumo, en 1900 obtuvo la concesión de la Cruz de San Fernando (equivalente a la Laureada).
 

Artículos complementarios

    El submarino de propulsión eléctrica

    Opinión española sobre la guerra contra los Estados Unidos

 

Artículos relacionados

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    Victorias en 1898

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    La circunnavegación de la Fragata Acorazada Numancia

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Artículos coincidentes

    La primera conferencia interurbana de Europa

    El mejor científico de su tiempo

miércoles, 21 de febrero de 2018

Danzas españolas


Doce danzas españolas, Op. 37 para piano.


Su iniciativa, prodigada con abundancia y esmero en una vida que iba para largo, le confería un carácter exclusivo. De la cuna a la sepultura, proclama en colores de naturaleza ardiente el lema del imperio. Y eso no es todo, ni resumen ni epítome de una cualificada obra que surca tiempo y avatares con gracia y valiente desparpajo.
    Afectivo con sus cosas, paladín de ajenas con sentido y bien comprobable, la figura señalada por sus obras pasea aires bucólicos, de pastoril reminiscencia, de cauce romántico entre episodios de historia cierta, de la consignada por documentos, de la tratada en ateneos dignos, erguida ante los tumultos, de variada índole ellos, y destacada en los panteones ilustres; porta la egregia señoría laureles, entorchados y birretes, batallas y constituciones, conquistas y denuedos, amores y controversias de necesidad ninguna pero que son inevitables en el mosaico.
    Suave y melodioso al oído, prodigado encanto a éste y resto de sentidos. Elogio de la conducta, de la interpretación alabanza, orgullo de la trascendencia y nombre propio de antecedentes a consecuentes. Reconocimiento solemne e inmarcesible en el anverso, lo contrario en el reverso, oscuro, siniestro: envidia y codicia, hasta el extremo; porque las medias tintas no rezan en el antiguo solar ni en la madre prolífica de las desperdigadas criaturas, aunque resulte peor que la componenda, ingrediente habitual de los guisos en la dieta de las gentes y sus dirigentes.
    Magnífica biblioteca nos contempla, dilecto público, enemiga de las horas vacías. Catálogo extraordinario de venturas y desventuras, logros y lacras, heroicidades e infamias que tornan al redil de la grandeza y otras que falsean y enturbian, omiten o a cercén suprimen. Muestrario grandilocuente de discursos para dar y tomar, con un objetivo y su opuesto a la zaga, a la sombra, en la espalda, costado y frente. En las páginas de estos libros perpetuados, joyas de la corona, aparecen y pugnan asuntos sin caducidad, tan actuales ayer como lo serán mañana y por los siglos de los siglos mientras una gota de sangre registrada, con denominación de origen, fluya de corazón a cabeza. Las páginas de estas partituras maestras, cláusulas de conciencia y docencia, advierten de la falta de escrúpulos en quien nunca debe perderlos, y de la calidad de añadidos y aledaños en furtivo movimiento. Pues una cosa es el consejo demandado, que recibirá  la debida atención, y otra, muy distinta, la bandada de sugerencias revoloteando con ruido e interferencia en el lugar de las decisiones soltada por afanes de medro, lucro y servil arribismo.
    Malo es el entrometimiento al tropiezo, aflorado a cada paso, obstáculo impenitente que zanja el terreno a pisar y la voluntad a convencer con firmes y ponderados argumentos. Zascandileo de duendes, camarilla de oportunistas al acecho de un gobierno grande, mediano o pequeño, pero suficientemente remunerado y de prebendas orlado, a dedo otorgado, hereditario, a escondidas reptando, volátil el actor, tapizado, encubierto, diseminado en un perímetro arcano, no obstante medido, dotado, a la sazón protegido; de la opinión esquivos tales espectros de facciones al diseño en taller de costura y remedo, del tribunal ausentes y de la condena huidos si la flauta suena y el magistrado de turno lanza el órdago y la orden de busca y captura. No sigo. Me aparto del mezquino derrotero.
    Vuelvo al mérito, a la habilidad y al ingenio, luminarias de la historia que camina de atrás adelante y de dentro afuera; sabios, linajes y alcurnias algunas veces al azar confiados y siempre de la fe tributarios.
    Seguiremos el relato al amanecer.

Enrique Granados

lunes, 19 de febrero de 2018

El impulsor de las Ciencias Físico-Químicas

 
Científico, docente y académico, el conquense Ángel del Campo y Cerdán, nacido el año 1881, fue un eminente investigador de Física y Química, reconocido nacional e internacionalmente por sus aportaciones científicas y magisterio.

Ángel del Campo y Cerdán

Imagen de www.residencia.csic.es

Trayectoria académica y científica
 
En 1904, ejerciendo la docencia desde 1901, se integra en la nómina fundacional de la Sociedad Española de Física y Química; y en 1906 recibe el doctorado en Ciencias Físico-Químicas con la tesis Observaciones acerca de los Espectros  de  Absorción  que  presentan  varias  reacciones coloreadas  de  algunas  exosas, calificada con el Premio Extraordinario.
    Ampliando estudios en París a partir de 1908, y conociendo el alcance de la investigación en la Europa de referencia científica, Ángel del Campo especializa su conocimiento en el Análisis Químico mediante el procedimiento físico de la Espectroscopia (técnica instrumental en física y química que estudia la interacción de la luz y la materia), del que se convierte en una autoridad. A continuación, en el mismo escenario, sigue los cursos de: Espectroquímica y Análisis espectral de Urbain (estudio de complejos inorgánicos e introducción de nuevos métodos sistemáticos) en el Laboratorio de Química Mineral de la Facultad de Ciencias de la universidad parisina de la Sorbona, y Métodos de análisis de los alimentos, en el Laboratorio Central de Investigaciones y Análisis del Ministerio de Agricultura francés.
    De regreso a España, en las dependencias del Laboratorio de Investigaciones Físicas crea un laboratorio específico para la actividad espectroscópica, pionero en España, y equiparable a los mejores de Europa.
    En 1915 oposita para obtener el título de Catedrático numerario de Análisis Químico General y Especial de la Facultad de Ciencias de la Universidad  Central.
    Seis años después, su discípulo Miguel Antonio Catalán Sañudo le atribuye el descubrimiento de los multipletes (en espectroscopia un multiplete es un conjunto de rayas espectrales emitidas o absorbidas por un átomo determinado y que presentan características comunes), el más importante efectuado por un físico español.
    Fruto de su elogiada actividad nacional e internacional, con presencia en diferentes sociedades y organismos, en 1925 el gobierno le nombra vocal de la  comisión que lleva a cabo la edificación del Instituto de Física y Química, costeado por el International Education Board de la Fundación Rockefeller.
    Ingresa en la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales en 1927, es nombrado Subjefe de la Sección de Análisis Químico del Instituto Técnico de Famacobiología en 1931 y en 1936  ocupa el cargo de  Jefe  de  la  Sección  de  Química del Instituto Nacional de Terapéutica Experimental, lugar donde  experimenta la preparación de un compuesto de gasolina para los motores de aviación y con la vacuna contra la pelagra (patología debida a la carencia de vitamina B).
    Fallece en Madrid el año 1944.
 
Publicaciones destacadas
Además de la citada tesis de su doctorado,
Estudio espectrográfico de las blendas. Investigación acerca de la blenda de Picos de Europa. Presencia del germanio en la misma (1909).
El espectro de bandas del silicio, estudio publicado que fue primicia mundial (1914).


Artículo complementario

    Los multipletes


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    La primera vacuna de germen conocido aplicable a las personas  

    Real Expedición Filantrópica de la Vacuna

    La universalidad de saberes renacentista

    Determinación de los pesos moleculares

    Cómodo, práctico e higiénico

    Real Expedición Botánica de Nueva Granada  

    Expedición científica a la América Meridional


    Un sistema para gobernar a distancia un movimiento mecánico

    La proteína que replica el ADN

jueves, 15 de febrero de 2018

Sentimiento de lo propio

 
El inefable paso del tiempo mejor que sea así, independiente de la veleidosa expectativa humana enseña a diferenciar lo propio de lo ajeno, y también a distinguir, entre lo perteneciente al ámbito de los sentimientos, aquello netamente personal, privado, íntimo, de lo que es a todas luces compartido; aunque el aprecio al respecto difiera tanto en el entendimiento como en la comprensión de quien lo juzga.
    Echada la vista atrás, y con ella, fuertemente asidos los recuerdos y las emociones, se conjuga el pasado con el presente; sin más recorrido fehaciente. Durante este examen de conciencia, además de nostalgia y no poca demanda de una explicación convincente por el desempeño de los errores, los defectos de forma y fondo, las carencias evitables y las omisiones de arbitraria justificación, se evalúa el acierto en el cometido, en la iniciativa y en el firme propósito de obrar, manifestaciones de un carácter acendrado en la tarea impuesta que ya entonces lograron lo que ahora, en vísperas de futuros acontecimientos vinculados a la causa original mientras la vida palpite en los órganos y en los sentidos, siguen consiguiendo con el mismo actor en cabeza de reparto.
    Lo propio desprende su aroma, ilumina con su luz, refleja sus imágenes, envuelve con un acogedor lienzo nimbado por las infinitas expresiones que el lector de su historia recorre identificado con cada una de las páginas escritas.

 

Walter Dendy Sadler: Hogar, dulce hogar. Colección particular.