viernes, 20 de octubre de 2017

Ser hijo amantísimo de España


Pablo Arredondo Acuña, militar español bilaureado.
 
Primera Laureada 
Al llevar a cabo un ataque a la bayoneta al frente de su sección fue herido de bala en una ingle; no obstante lo cual continuó en su puesto y tomó parte en otros dos ataques haciéndose notar por su valor y serenidad.
    Era Segundo teniente del Batallón de Cazadores de Los Arapiles núm. 9 en el combate de Laucien, el 11 de junio de 1913, ocasión que le valió la Cruz laureada de San Fernando; durante las Campañas de Marruecos.
 
A consecuencia de esta grave herida permaneció hospitalizado en Córdoba, hasta que en abril de 1914 volvió a Marruecos destinado al Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Melilla; en el que se mantuvo hasta 1917, año en el que ascendió a capitán, regresando a la Península para desempeñar varios destinos hasta su incorporación a La Legión en 1920.
    En 1921, durante los combates para la ocupación de Ait Gaba Salah, recibió tres heridas graves que le obligaron a permanecer tres años en situación de reemplazo; y luchando para evitar se le pasase al Cuerpo de Inválidos, retornó a la situación de actividad gracias a un aparato ortopédico que difícilmente le permitía andar.
    En 1924 se reincorporaba a La Legión. Y allí, en aras del deber, ofreció su vida ganando la Medalla Militar Individual y posteriormente otra Cruz Laureada de San Fernando.
 
Segunda Laureada 
Mandando la 1ª Bandera del Tercio, como capitán, y apenas iniciado el movimiento de repliegue de Xeruta hacia el Zoco el Arbaa bajo un violento temporal de agua y viento, la columna fue atacada con gran intensidad por numeroso enemigo de las kabilas de Xeruta y otras próximas a Xauen y Dar Akoba.
    Muerto el general Serrano (Julián Serrano Orive) y ocupados por los moros los puestos de protección prematuramente abandonados por la columna, en uno de cuyos últimos escalones iba la citada Bandera, tuvo que continuar la marcha en condiciones muy desfavorables.
    Acentuado el ataque del enemigo sobre la 1ª Compañía de la Bandera, que ocupaba el puesto de mayor peligro, el capitán Arredondo tomó el mando directo de esta Unidad, entablando desesperada lucha en circunstancias cada vez más desventajosas por las numerosas bajas sufridas y el incremento constante de efectivos que el enemigo recibía.
    Aun herido, siguió alentando a su gente con notable ejemplo de espíritu y valor; y conteniendo al enemigo pudo retirarse la Compañía de Ametralladoras y la 2ª de la Bandera. Entonces recibió una segunda herida que le ocasionó honrosa muerte en el campo de batalla. Corría el 19 de noviembre de 1924.
* * *

Concesión de la Medalla Militar. Motivos.
"Por su brillante comportamiento con ocasión del repliegue de la columna Castro desde Xeruta al Zoco Arbaa de Beni Hassan, en donde el capitán Pablo Arredondo Acuña, al mando de la primera Bandera del Tercio, ocupó posiciones ventajosas para facilitar la retirada de las fuerzas de Xeruta, conteniendo briosamente con su Escalón al enemigo hasta ver a salvo todas las fuerzas de la sexta Bandera y Grupo de Regulares de Ceuta, últimas que salieron del vivac de Xeruta. Al empezar el repliegue fue herido, y comprendiendo la crítica situación de las fuerzas en retirada, que eran acosadas de cerca por numeroso enemigo, permaneció en su puesto, batiéndolo y sacrificándose por el resto de la columna, sucumbiendo gloriosamente con sus legionarios."
 
Pablo Arredondo Acuña había otorgado testamento en Tetuán el 12 de agosto de 1924; en él destaca lo siguiente:
"Lego a mi ahijado Pablo la Cruz de San Fernando que llevo en mi uniforme al morir, y sepa cumplir con la Patria. Lego a mi sobrino Pablo, hijo de mi hermano Luis, mi uniforme ensangrentado, con el mismo fin. Encargo a mis hermanos Juan y Luis hagan un ligero resumen de mi vida militar y muerte por la Patria, para que se lo lean con frecuencia a sus hijos, para que sirviéndoles de ejemplo, sigan éste y sean hijos amantísimos de España como yo siempre lo fui."
-------------------------

Claudio Temprano Domingo


Teniente coronel del Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Alhucemas nº 5. Concedida la Cruz Laureada de San Fernando por la defensa del puente de Hamara durante el repliegue de Xeruta hacia el Zoco el Arbaa de Beni Hassan, el 19 de noviembre de 1924. Campañas de Marruecos.
 
En acción de descubierta en dirección a Hamara y tomar posiciones en Loma Larga para proteger el paso de la columna que desde Xeruta se dirigía a Zoco el Arbaa, un enemigo muy considerable en número hostilizó con intensidad aprovechando las dificultades que al enlace entre los elementos de la columna imponía la niebla y un fuerte temporal de lluvia.
    Ante la necesidad de proteger los dos flancos del desfiladero para impedir que el enemigo, que apreciaba la situación de la columna, pudiera ocupar posiciones ventajosas para impedir su paso, el teniente coronel Temprano marchó voluntariamente al escalón del lado izquierdo, y con decidido espíritu y singular acierto, imponiéndose a las circunstancias y haciendo so de toda su energía, secundado por su ayudante consiguió reunir una parte de las fuerzas dispersas y con ellas organizar la retirada, enfrentando a numeroso enemigo que acosaba por todas partes cada vez más tenazmente, al amparo de la tormenta, llegándose a las inmediaciones del Zoco el Arbaa, en cuyas cercanías se agruparon las fuerzas de la columna a las que el enemigo causaba constantes bajas.
    En tan críticos momentos, el teniente coronel Temprano arengó a las fuerzas y puesto a la cabeza del 2º Escuadrón de Caballería de Regulares de Ceuta cargó contra el enemigo logrando rechazarlo al otro lado del río Misal, cayendo mortalmente herido; consiguiendo con tan brillante reacción ofensiva que el enemigo, que ya había rebasado el puente, no volviera a atacar, lo que permitió que los últimos elementos de la columna llegaran al Zoco sin la presión y empuje del enemigo.

* * *

Había ingresado a los 14 años en la Academia de Infantería. En 1896 fue promovido al empleo de segundo teniente y destinado al Regimiento de Murcia. En 1904 ascendió a capitán y en 1909 obtuvo el diploma de Estado Mayor. De vuelta al Arma de Infantería en 1911 se le destinó a Melilla. Como oficial de Estado mayor actuó en numerosas operaciones de guerra: Imarufen, Talusit, Tikermin, Nador, Sammar, Ras Medua y Zoco el Had de Beni Sicar entre otras. En 1914 ascendió a comandante.
    Siendo ya teniente coronel, en 1922 mandaba el Grupo de Regulares de Alhucemas y durante los dos siguientes años no cesaron los combates con su unidad: Buhafara, la Alcazaba de Tafersit, Tifaurín, Solano, Ifartán. En la acción de Tifaurín ganó la Medalla Militar Individual:
"Por sus méritos y distinguidos servicios prestados como Jefe del Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Alhucemas núm. 5 en el territorio de Melilla, y muy especialmente el día 23 de agosto de 1923 con motivo de la liberación de Tifaurín."
    En septiembre de 1924 intervino en el combate del Monte Cónico, luchó en el bosque de Atlaten, en el Fondak de Ain Yedida, en Gorgues, en Loma Blanca y en otros muchos lugares, hasta su muerte gloriosa en el repliegue de Xauen que le valió la concesión de una segunda Medalla Militar Individual, la Cruz Laureada de San Fernando y el ascenso a coronel por méritos de guerra.
"Por su distinguido comportamiento en el combate librado el día 19 de noviembre de 1924 con ocasión del repliegue de la columna Castro desde Xeruta al Zoco el Arbaa de Beni Hassan. Siendo necesario defender el puente de Hamara para que dicha columna y el convoy de heridos que traía y que se retiraban bajo la presión del enemigo desde el momento de iniciada la marcha retrógrada de Xeruta pudieran pasar el río, se establecieron dos fuertes sostenes a derecha e izquierda del camino, mandando el de la izquierda el Teniente Coronel Temprano. Cuando la columna, acosada de cerca por la avalancha de rebeldes, llegaba a las proximidades de dicho puente, el Teniente Coronel Temprano, reteniendo a su fuerza, reuniendo algunos dispersos y a un Escuadrón de Regulares, se lanzó sobre el enemigo en briosos contraataque, con serenidad y valor tan insuperables que consiguió detenerlos, alejarlos y dejar franco el paso del puente. Al retirarse de éste con la extrema retaguardia fue mortalmente herido, falleciendo antes de llegar al campamento del antedicho Zoco."
Artículo basado en la obra Caballeros de la Real y Militar Orden de San Fernando (Infantería), de José Luis Isabel Sánchez, publicación del Ministerio de Defensa.
 

Artículos relacionados

    Morir por la Patria es nacer para la Gloria

    Con su arrojo lograron lo imposible

    Mermando la moral del enemigo

    El impulso del jefe

    Las últimas Laureadas individuales

    Excepcionales dotes de mando y valentía

    Héroe de Igueriben  

 

Artículos coincidentes

    ¡Esto no es nada!

    El Cerro de los Héroes

    Vista, suerte y al toro

    La decisión del coronel Moscardó

    Los héroes no necesitan relevo

    Los vuelos del capitán Haya

    Honor al soldado

miércoles, 18 de octubre de 2017

Espectador

 
Parece mentira.
    Pero es verdad.
    La de cosas que han sucedido de una época a esta parte; aunque cabía esperarlo. De la sospecha surge la certidumbre, hombre precavido vale por dos. Si uno se pone a pensar liberado de prejuicios y la conciencia en ristre, atina con el escrutinio, casi nada le sorprende y, ya desde tiempo metido en cautelas, sigue en sus trece de nadar y guardar la ropa.
    Se veía venir, pero cuesta un mundo hacerse siquiera a la idea. Porque entre lo que podía ser a lo que efectivamente es media un abismo sin pasarela ni puente de referencia. A pelo el canto.
    Vaya, vaya. La tormenta una vez lejana, de retumbo distante, repentinamente llama a la puerta y a muchos pilla inermes, descreídos de casta, ausentes de remite. Mal asunto el de no anticipar la caída bien a las claras los tropiezos y el declive.
    Ahora y siempre hay que salvar el fondo y la forma con criterio personal, adquirido en el mercado de la experiencia, que antes fue teoría, quiérese decir estudio, y luego práctica, entiéndase aplicación. Cuando el rayo desciende vertiginoso a su hora intuida el único margen de salvación es la protección buscada el día anterior.

El pensador de Cernavoda. Museo Nacional de Arte Antiguo, Bucarest.


Y a verlas venir con la cabeza y el cuerpo en su sitio, y a tender un auxilio en los ámbitos de influencia para que escampe pronto.
    Suspiro.
    Paciente.
    Aguanto.
    Perseverante.
    Pienso.
    Consistente.
    Decido.

lunes, 16 de octubre de 2017

El Chupa Chups


Enric Bernat Fontlladosa, nacido en Barcelona el año 1923, heredó la iniciativa confitera de su familia; a mediados del siglo XIX su abuelo Josep Bernat fue pionero en la elaboración de caramelos en España; mientras que su padre, Romá Bernat, creó la firma de galletas La Gloria, en los años cuarenta del siglo XX.
    En 1950 da inicio la exitosa andadura empresarial de Enric Bernat con su primera empresa confitera: Productos Bernat, especializada en la elaboración de peladillas, un dulce muy demandado entonces para toda clase de celebraciones. El que en breve sería mundialmente conocido como el inventor del Chupa Chups, el caramelo con palo, concibió su idea entre 1956 y 1957 observando en la práctica a los principales consumidores de golosinas que eran los niños; y la destinó al mercado en 1958.
    Hábil empresario, además de innovador, aseguro la paternidad del invento adquiriendo todas las patentes que pudieran competir con él. A continuación se aprovisionó de abundante madera, para el palito, y de la maquinaria adecuada para su elaboración.
    Fue en 1961 cuando este original caramelo que no ensuciaba las manos de niños ni adultos, constituyó su nombre definitivo, Chupa Chups, y su primer y anuncio publicitario: "El caramelo que es redondo y dura mucho". Y en 1967, la empresa familiar, ubicada en Asturias y Barcelona, comienza a exportar. El logotipo con el que se dará a conocer internacionalmente el caramelo con palo lo diseñó Salvador Dalí; y fruto de la expansión y creciente demanda varía de la madera original al plástico el material con que se fabrica el palo.

Imagen de www.graffica.info

Años después, la consolidación del producto ha venido de la mano de la implantación de filiales de distribución comercial en Francia, Alemania, Gran Bretaña, Estados Unidos y Japón.
    Ya en 1981, y para reactivar el mercado nacional, nace Chupa Chups Diversificación; y en 1986, con idéntico propósito, Comercial Regalín, dedicada a la producción de caramelos, grageas, regaliz y demás productos de confitería.
    Con una cifra de veinte mil millones de unidades vendidas en todo el mundo, la familia Bernat afronta su último reto y establece una sede comercial en Rusia.
 
La extraordinaria visión empresarial de Enric Bernat también le hizo precursor en la mercadotecnia de la marca y el logotipo, aunados en un mismo grafismo, y en el uso de expositores en los puntos de venta o comercios.

Enric Bernat Fontlladosa

Imagen de http://tectonicablog.com


Artículo relacionado

    Del consciente al subconsciente y viceversa


Artículos coincidentes

    La génesis del libro electrónico

    El invento de la navegación a vapor

    La primera conferencia interurbana de Europa

    La Aviación Militar Española innova y conquista

    El primer vuelo aeronáutico demostrable

    El submarino de propulsión eléctrica

    Procedimiento estereoscópico para descubrir asteroides

    El Autogiro

    La invención de la radio

    Un sistema para gobernar a distancia un movimiento mecánico

    Cómodo, práctico e higiénico

viernes, 13 de octubre de 2017

D. 929


Trío para violín, piano y violoncelo D. 929 (Op. 100)



Atardece, declina el Sol.
    Un largo suspiro, tenaz, obsesivo, atraviesa el aire y vuelve a su origen por efecto de la fuerza atávica. De nuevo el principio, la única realidad.
    Mira el paisaje abierto a un mundo tímido, reducido a la amplitud de una calle larga y apartada con viviendas discretas, alineadas. Cada una con sus ventanas; cada una con sus habitaciones; y cada una con las historias que guardan sus moradores.
    Absorto en la contemplación de lo muchas veces visto, hoy, que es un día como otro cualquiera, busca un misterio diferente. En la memoria, que suele conservar las impresiones conmovedoras, quiere encontrar el tema principal de su inspiración, y también en el juego de sombras previo a la puesta en escena nocturna.
    Tiene vetado salir de casa por un tiempo. Será breve, soportable, pasará rápido; si todos los males curaran tan pronto ni asomo de memoria quedaría de ellos. Si todas las sentidas dolencias, aquellas que calan el alma, duraran lo que una aparición, por sobrecogedora que sea, a los recuerdos les sobraría su acomodo. Lo cual no es deseable.
    Mejor sostener en alto la paciencia, que bien aconseja. Antes o después, si hay remedio, la vida recobra su pulso en los mismos lugares donde una causa, de mucho ímpetu ella, dio cese a la cotidiana actividad. Una contrariedad. Lo es, sí, pero con sus beneficios anejos. Sólo hace falta cerciorarse de lo próximo, de lo asiduo, de lo que está situado al alcance de la mano: las mil cosas que entretienen, dispensan afecto y provocan sonrisas.
    Esas cosas, de tránsito cíclico, aunque sin fecha no ocasión predefinida, que obran la maravilla de revelar a su poseedor el secreto de la felicidad. Las tocas, les hablas, las cuidas, las implicas en los asuntos que importan y ya está, así de sencillo.
    Mientras permanezcan donde deben esas cosas, que cada cual conoce y llama por sus nombres, los propios tanto como los incorporados, que sirven igual, conducirán la oscuridad a la luz, la tristeza a la alegría, el desánimo a la ilusión y las ganas hacia la voluntad debilitada.
    Es cuestión de propósito, esa fascinante alquimia que convierte un deseo en probabilidad.
    ¡Qué importa un obstáculo si se dispone del mecanismo idóneo para sortearlo o, todavía más emocionante, salvarlo y que atrás proteste, traspasada la soledad, diestramente canjeados los pesares por una moneda de buen curso!
    Suena un precioso timbre: ha llegado la esperada visita.  
  

Franz Schubert

miércoles, 11 de octubre de 2017

La bomba de mano de gasolina

 
Utilización por primera vez en acción de guerra de la bomba de mano de gasolina, conocida posteriormente como cóctel Molotov. Ofrecemos tres versiones sobre el mismo hecho.
 
José Manuel Martínez Bande en su libro Monografías de la Guerra de España n.º 1: La marcha sobre Madrid, tras estudiar la documentación archivada por el Servicio Histórico Militar y las referencias al uso de bombas de mano de gasolina contra los carros de combate en la batalla de Seseña-Esquivias escritas por Manuel Tagüeña, Testimonio de dos guerras, Mihail Koltsov, Diario de la guerra de España, Enrique Líster, Nuestra guerra y Testimonios de combatientes soviéticos, Bajo la bandera de la España republicana. Ed. Progreso, Moscú, expone:
La operación militar por tierra y aire para aliviar la presión que el Ejército nacional ejerce sobre Madrid en su avance desde el Suroeste, y en dirección Oeste y Sur de la capital de España, se inicia y concluye el día 29 de octubre de 1936 entre las localidades toledanas de Seseña y Esquivias. El Ejército del Frente Popular cuenta con tanques y aviones en abundancia procedentes de la Unión Soviética; el mando, que corresponde al coronel Burillo, "está muy animado, confía en que, si los tanques abren brecha puedan dar la vuelta a Illescas y hasta irrumpir en Toledo. Si no entran en la ciudad, por lo menos la hostigarán". (Reflejado en el Diario del Ministerio de la Guerra, página 159.)
    La operación comenzó muy temprano, de noche en rigor. A las seis de la mañana [del 29 de octubre de 1936] se inicia el fuego artillero por la derecha. Por la izquierda aparecen los tanques a las seis y media, y a las seis y cuarenta minutos vuela la aviación. Al parecer los 15 tanques se dividen en tres secciones, dos de las cuales rodean el pueblo de Seseña y lo rebasan; pero la infantería no los sigue. Cuando los carros, ya en el campo entre Seseña y Esquivias, vuelven atrás, ahora seguramente por la carretera, creyendo que Seseña está ocupado, lo encuentran en poder de fuerzas enemigas. Hay alguna confusión por parte de unos y otros [atacantes y defensores], confusión que se resuelve persiguiéndose a los carros por las estrechas calles del pueblo con bombas y botellas de gasolina. Tres son destruidos, sufriendo los pretendidos atacantes 10 bajas. La infantería de Líster, si es que ha querido avanzar y socorrer a los vehículos cogidos en un cepo no ha podido o sabido hacerlo, quedando batida y en muy incómoda posición y no entrando siquiera en Seseña.
    Las unidades combatientes del Ejército del Frente Popular  en esta acción fueron las siguientes: en cuanto a Infantería, la I Brigada Mixta, del comunista Enrique Líster; parte de las columnas del teniente coronel  Uribarry y del coronel Burillo, también ambos de filiación comunista; en cuanto a carros y mando conjunto del contingente terrestre el general soviético Pat Bátov, que organizó junto con el comandante Semion Krivoshein, jefe de los vehículos de combate rusos, a las unidades de infantería y a la compañía de carros (15 en total) tripulados por soldados soviéticos y mandados por el soviético capitán Pável Armán.
    ¿Quién batió a los carros? En la orden general de organización de las fuerzas del general Varela [Ejército Nacional], dada la víspera, 28 de octubre, se sitúan en Seseña un batallón de Marinería y un tabor de la Mehal-la de Melilla, aparte de una batería de 65. Es, pues, probable, que fuesen los soldados de estas unidades los que destruyeron tres carros y dispersaron los restantes [mediante el empleo de las bombas de mano de gasolina].
    Manuel Tagüeña (Testimonio de dos guerras, página 139) refiere: "Una compañía de T-26 rompió las líneas enemigas el 29 de octubre, pero la infantería no los siguió, deambularon tranquilamente dispersando en Seseña a un tabor de Regulares, pero al regresar, los moros les prepararon una emboscada en las calles estrechas del pueblo, tirándoles botellas de gasolina que incendiaron varios de los tanques, aniquilándolos junto con sus tripulantes rusos ; un descalabro que permitió a los sublevados continuar hacia Madrid. Así nació en el campo de batalla una nueva, sencilla y terrible arma de combate contra las fuerzas blindadas, que recibió el injustificado nombre de Cócteles Molotov cuando fue empleada con profusión por los rusos contra las divisiones acorazadas alemanas en la Segunda Guerra Mundial.


* * *
 
 
Ricardo de la Cierva en su obra Historia actualizada de la II República y la Guerra de España 1931-1939, cuenta el episodio de la bomba de mano de gasolina como sigue:
Los carros y los aviones soviéticos  se disponían a entrar en acción para abrir camino a la I Brigada Mixta del Ejército Popular. A las seis de la mañana del 29 de octubre [1936] la artillería del coronel Vorónov prepara el avance, y a las seis y media los carros de la Agrupación Krivoshein rompen la tenue línea frontal del coronel Monasterio [coronel de Caballería del Ejército Nacional, al mando de la Columna homónima, cuyo Agrupación de Tropas a Pie se encontraba acantonada en Seseña], rebasan Seseña al parecer sin lucha y penetran en las calles de Esquivias. Diez minutos después de su arrancada los nuevos aviones soviéticos tipo Natacha y Rasante cubren la operación, pero la I Brigada Mixta falla y no sigue a los carros.
    Según el testimonio directo del entonces capitán de Caballería Jorge Ozores y Arraiz, la infantería del Frente Popular atacó Seseña y los carros Esquivias, donde Ozores y otros oficiales de Caballería enrollaron pañuelos impregnados como mecha con un alambre de paca al cuello de unas botellas llenas de gasolina, y las lanzan contra los carros soviéticos de los que llegaron a inutilizar tres, aunque el primer carro detenido fue remolcado por otro. Otras fuentes relatan un combate de la Mehal-la de Melilla contra los carros soviéticos cuando regresaban a sus líneas por Seseña; pero los testigos de Caballería creen que no hubo más combate de carros que el de Esquivias.
    Los soviéticos, asombrados, tomaron nota del invento de los jinetes españoles y con el nombre de cócteles Molotov lo usaron luego profusamente en 1941 contra los Panzers alemanes. El doctor Juan Peláez me asegura que uno de los carros quedó inutilizado por un botijo en llamas arrojado por un sanitario; él lo vio.
* * *


Artemio Mortera Pérez, en su artículo documental titulado 29 de octubre de 1936: Aquella Batería de Seseña, incluido en la obra Treinta y seis relatos de la Guerra del 36, narra al respecto del novedoso empleo de la bomba de mano de gasolina:
El día 29 [de octubre de 1936] amaneció cubierto de niebla, por lo que no pudo determinarse de dónde procedían tres carros de combate que se presentaron ante Seseña a las 7,00 horas por la carretera que conducía a la Cuesta de la Reina. Como quiera que se había anunciado a la guarnición la llegada de unos carros italianos para participar en la operación sobre Valdemoro, y éstos no eran aún conocidos por las tropas ya que habían hecho su aparición en el frente en otro sector sólo pocos días antes, fueron confundidos con ellos los tres T-26 soviéticos [del Ejército del Frente Popular], al mando de Ivan Lobach (según testimonio de Sergey Abrosov), que cruzaron el pueblo en misión de exploración sin ser molestados, hasta el punto de que el oficial de semana de la Batería (la 6.ª Batería de la Agrupación de Artillería de Melilla), que vigilaba el reparto del café del desayuno, ordenó a sus hombres ponerse firmes y dar frente a los carros que desfilaban tranquilamente en dirección a la salida del pueblo. Al poco llegaban unos paisanos alarmados, anunciando que venía el enemigo.
    Ordenóse entonces la entrada en batería de los dos mejores obuses de la misma en las dos salidas de Seseña, pues la neblina impedía ver por dónde se producía el ataque. Así, mientras la 3.ª pieza, al mando del teniente Candamo, entraba en posición en la salida hacia Esquivias, la 2.ª, a las órdenes del teniente Figuerola, era emplazada en la que miraba hacia la Cuesta de la Reina, junto a la ermita de la Concepción, aunque con órdenes concretas del capitán Sánchez Pérez de no abrir fuego hasta comprobar la identidad de los carros. El grueso de éstos se presentó poco después ate la ermita, avanzando por la carretera en columna y con sus tripulantes asomados a las escotillas abiertas, lo que aumentó la confusión. El diario de la Batería anota que fueron el teniente Figuerola y el artillero  2º Fermín López quienes salieron a la carretera para tratar de identificarlos; sin embargo, el capitán Sánchez Pérez afirma en su testimonio que él mismo formaba parte del grupo que se componía de seis o siete personas entre las cuales había dos marroquíes, tiradores del Rif. A la intimación del capitán los carros respondieron abriendo fuego, pero tan desordenado que no alcanzó a ninguno de los presentes, que lograron refugiarse en el talud de la carretera y tras la ermita. A la voz de mando del teniente Figuerola disparó la 2.ª pieza contra uno de los carros, errando la puntería por la gran relevación que tomaba el obús al tirar con la carga n.º 1 por ángulos negativos, pues se hallaba emplazada en un plano más alto que al carretera. Seguidamente los carros penetraron en la población haciendo fuego contra todo lo que en ella se movía y, particularmente, contra los coches y carros de labor que los defensores sacaban de los corrales para obstaculizar su progresión.
    El teniente Suanzes ordenó que los dos obuses restantes se incorporaran a sus respectivas secciones, partiendo la 1.ª pieza, mandada por el brigada Enrique Camps Trías hacia la ermita y la 4.ª, con su jefe el también brigada Mariano Gil Burgos en dirección a la salida hacia Esquivias. Al doblar una esquina el camión que transportaba la 1.ª pieza chocó con el T-26 que encabezaba la columna, que trataba de avanzar por la calle que nacía en la plaza del pueblo. El carro embistió una y otra vez al camión intentando pasarle por encima merced a sus orugas, y cuando parecía que iba a conseguirlo quedó inmovilizado. Entretanto, la 4.ª pieza, imposibilitada de abandonar la plaza por la calle bloqueada, fue descargada del camión en una de las bocacalles y emplazada en un portal. Desde allí, dirigida personalmente por el teniente Suanzes, abrió fuego sobre el carro atascado, estrellándose sus disparos, altos, contra las casas fronteras, pues dadas las características del material, era imposible apuntar correctamente a tan corta distancia. El teniente y el artillero Antonio Martínez González resultaron heridos por la respuesta del carro, continuando el fuego el brigada Gil Burgos que logró inutilizarle una cadena de tracción, siendo la causa por la que quedó inmovilizado; no obstante, el teniente Suanzes asegura en su relato de los hechos que la cadena se le había soltado a consecuencia de los repetidos choques con el camión; y aún existe una tercera versión, la del capitán Sánchez Pérez, que atribuye la inutilización de la cadena a la explosión de un atadijo de petardos de trilita arrojado desde la taberna.
    Mientras tanto, el teniente Candamo hacía frente con la 3.ª pieza a los T-26 que trataban de salir de Seseña en dirección a Esquivias. Tras ordenar a sus hombres que se pusieran a cubierto, hizo fuego sobre un carro a menos de seis metros de distancia, fallando igualmente por la nula idoneidad de los obuses para esta modalidad de empleo; el carro embistió la pieza, aprisionando al teniente que pudo liberarse de la trampa con sólo leves heridas y contusiones por el choque de un segundo carro. El obús resultó inutilizado, con las ruedas destrozadas y el cierre falseado por un impacto directo.
    Volviendo al carro inutilizado en las proximidades de la plaza de Seseña, el brigada Camps, imposibilitado de incorporarse a su sección en ese momento, discurrió utilizar la gasolina de los camiones atascados para incendiar el vehículo enemigo. Ordenó a sus hombres que reunieran todas las botellas y botijos que encontraran, al tiempo que apostaba unos tiradores en las ventanas de la casa inmediata al carro para evitar que nadie escapara de él. El brigada Camps subió al tejado de la casa para ir arrojando sobre el T-26 los recipientes con el líquido inflamable que los artilleros le pasaban formando una cadena en su interior, y una vez que lo consideró suficientemente empapado lanzó sobre él un trapo encendido con el que logró hacerlo arder a costa de caerse del tejado, resultando con heridas que obligaron a su evacuación y hospitalización. Dos de los tripulantes del blindado trataron de escapar pero fueron abatidos a tiros; el tercero pereció carbonizado dentro del carro.
-------------------------


La Infantería de Marina, la Agrupación de Tropas a pie de la Caballería, la Mehal-la de Melilla, Sanidad Militar en campaña o los artilleros de la 6.ª Batería de la Agrupación de Melilla, inventaron la bomba de mano de gasolina en acción de guerra, posteriormente conocida mundialmente como cóctel Molotov, el 29 de octubre de 1936 en la localidad toledana de Seseña o en su vecina la de Esquivias.
 

Artículos relacionados

    La decisión del coronel Moscardó

    El Cerro de los Héroes

    Alocución a la Flota Nacional

    Vista, suerte y  al toro

    ¡Esto no es nada!

    Los vuelos del capitán Haya

    Honor al soldado

lunes, 9 de octubre de 2017

Parpadeos


Dentro de mi cabeza late, sentimental y viajera, la música del corazón.
    Me acompaña.
    Parpadeo.
    La lluvia caída en el crepúsculo ha espejado las losas y dado lustre a la piedra antigua. Huele a fresco, se respira limpio.
    Parpadeo.
    Luna de arraigado empeño fuerza el desalojo de la tormenta. Brilla en su apogeo la dama nocturna, pendiente de los detalles, y a los jirones de la tupida capa de nubes oscuras que su delicado soplo esparce dispensa sombra para envolver el regalo.
    Parpadeo.
    ¿Sueño? ¿Vivo? ¿Recuerdo?
    Es una la composición.

John Aykinson Grimshaw: Noche con luna (1880). Colección Thyssen.


Parpadeo.
    Es otra la composición.

John Atkinson Grimshaw: Silvery Moonlight (1882). Colección particular.


Yo también pendiente de los detalles aprecio la ausencia, reparo en la variada intensidad lumínica y en el relieve del agua posada en el suelo blando, su tacto en los murales y en el pavimento. Distingo lo que falta.
    Parpadeo.
    Rotundo, consciente, declara un recuerdo adorado.
    Parpadeo.
    Dentro de mí permanece.
    Miro. En la escena busco y no parpadeo.

viernes, 6 de octubre de 2017

Primer gran maestro de la pintura moderna


Francisco de Goya y Lucientes, nacido en la zaragozana villa de Fuendetodos en 1746, pintor, grabador y dibujante, es el primer gran maestro de la pintura moderna.
 
El pintor José Luzán, en cuyo taller entró como aprendiz Goya, fue quien lo inició en los principios del dibujo. Superada esta fase, en 1763 y 1766 se presentó a sendos concursos en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, para obtener una pensión de estudios en Italia; y aunque no obtuvo premio, en 1770 viajó a Italia, costeándose la estancia, para formarse como pintor. Periodo breve, apenas un año y de vuelta a Zaragoza donde, a lo largo de 1771, pintó una serie de frescos para el coreto de la basílica del Pilar, en los que evidenció notables dotes de colorista y gran habilidad para componer escenas con técnicas audaces como la de los libres linealismos y las deformaciones. De regreso a Madrid la corona le encargó la pintura de uno de los grandes altares para la basílica de San Francisco el Grande, con la imagen de San Bernardino de Siena predicando ante Alfonso V de Aragón.
    Entre los últimos trabajos realizados en la capital aragonesa destaca el espléndido ciclo mural sobre la Vida de la Virgen, en la cartuja de Aula Dei, cuya monumentalidad y riqueza cromática sitúan a Goya en la cima de los pintores españoles del siglo XVIII.

Goya: Cristo en la cruz.

Cristo en la cruz


Goya: Santas Justa y Rufina.

Santas Justa y Rufina


Residiendo en Madrid, por mediación de su cuñado, Francisco Bayeu, trabajó como cartonista en la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara, localizada en la capital de España; durante diecisiete años se ocupó de tales labores, costumbristas ellas, y forjó el carácter principal de su primera etapa artística.
 
En 1780 ingresó en la Academia de San Fernando, el 1786 obtuvo el nombramiento de pintor de cámara del rey Carlos III y tres años después el mismo cargo con su sucesor, Carlos IV.
    Entre 1787 y 1788, Goya alterna el tema religioso, con las tres soberbias pinturas para la iglesia de Santa Ana en Valladolid y los dos grandes lienzos de la catedral de Valencia dedicados a san Francisco de Borja, con los paramentos decorativos para La Alameda de los duques de Osuna, inspirados por temas costumbristas y anecdóticos, con cartones de tapices que acabaron obteniendo fama mundial: La pradera de San Isidro y La gallina ciega.
    Pero la felicidad y prestigio de ese tiempo en la corte quedaron truncados en el invierno de 1792-93 por la enfermedad que lo dejó sordo. La tara física lo aisló hacia su mundo interior, bullente de sensaciones particulares y cognitivas a las que se sumaron las ideas de la Ilustración; nacía en Goya un compromiso social que cristalizó unos años más tarde en su primera serie de grabados, titulada Caprichos.

Goya: Capricho 39.

Capricho 39


Goya: Caprichos. Ensayos.

Caprichos: Ensayos


En 1793, o acaso a finales de 1792, en Sevilla, Francisco de Goya contrae una enfermedad grave que arrastra su ánimo. Pero ya a mediados de 1793 vuelve a Madrid y a sentarse en la Academia de San Fernando. A principios de 1794, el 4 de enero, escribe una carta a Bernardo de Iriarte en la que manifiesta su estado de salud y avance de sus trabajos: "Para ocupar la imaginación mortificada en la consideración de mis males y para resarcir, en parte, los grandes dispendios que me han ocasionado, me dediqué a pintar un juego de cuadros de gabinete en que he logrado hacer observaciones a que regularmente no dan lugar las obras encargadas y en que el capricho y la invención no tienen ensanche. He pensado remitirlas a la Academia para todos los fines que V. S. I. conoce".
    Debieron formar parte de los "Cuadros de gabinete" obras tales como Corral de locos, Cómicos ambulantes, El incendio (El incendio de noche), El incendio del hospital, El naufragio y Bandidos asaltando un coche.
    Es de suponer que en esta misma época Goya pintó una serie de cuadros con asuntos de brujería y de temática fantasiosa, que vendió a los duques de Osuna en 1798.
 
En paralelo al proceso mental y social, su carrera continuaba ascendente. En 1795 recibió el nombramiento de director de pintura de la Academia de San Fernando, puesto del que dimitió a los dos años pues estaba en contra de la formación académica en la educación artística.
    En 1795 Goya realizó una importante obra de tema religioso, los tres Lunetos de la Santa Cueva de Cádiz. En 1797 se anunció la edición de los Caprichos, publicada al cabo de dos años, con 80 estampas precedidas de un Autorretrato al aguafuerte.
    En 1798, año decisivo en la trayectoria artística de Goya, aparte de una serie de admirables retratos, decora al fresco la ermita de San Antonio de la Florida, refundiendo en esta obra ímpetu y grandiosidad barroca, ciertos efectos de gracia rococó y un expresionismo peculiar con deformaciones y simplificaciones inauditas en esa época.
    Corría el año 1799, pleno de contradicciones su sentir, cuando fue nombrado primer pintor de cámara de Carlos IV. Su labor como retratista volvió a intensificarse, dando en cada obra una lección de sabiduría pictórica y penetración psicológica. Entre las obras de este periodo citamos: La condesa de Chinchón y Familia de Carlos IV, ambas de 1800, la serie de retratos de la duquesa de Alba y las Majas desnuda y vestida (1803-1806).

Goya: Frescos en la ermita de San Antonio de la Florida.

Frescos en la ermita de San Antonio de la Florida


Goya: La maja desnuda.

La maja desnuda


Goya: La maja vestida.

La maja vestida


Goya: La condesa de Chinchón.

La condesa de Chinchón


Goya: Retrato de la marquesa de Santa Cruz.

Retrato de la marquesa de Santa Cruz


Llegamos a 1808. La guerra del pueblo español contra el invasor francés produce honda impresión en Goya, que ya cuenta con sesenta y dos años y sigue atosigado por sus contradicciones y las dudas que se ciernen ante cada reflexión sobre la vida propia y ajena.
    Desde esta fecha tan significada de 1808 hasta la de 1818, concluida la guerra por la independencia nacional, devuelto al trono Fernando VII cuatro años ante, su estilo pierde definitivamente las calidades preciosistas dieciochescas para ejecutar una pintura más directa y elemental, con la elección del negro como el color esencial. Figuran destacadas varias colecciones de grabados con títulos explícitos y definitorios: Los desastres de la guerra, Disparates y Tauromaquia.
    De este último periodo son también el retrato del Duque de San Carlos y Autorretrato, ambas obras de 1815; año de notable actividad retratista.

Goya: Majas en el balcón.

Majas en el balcón


Hacia 1819, ya septuagenario, dio un vigoroso giro artístico con sus "Pinturas negras", realizadas en 1821 y 1822 en una quinta junto al río Manzanares, llamada popularmente "Quinta del Sordo"; fue una etapa breve. Las Pinturas negras se asemejan por el tema a los Caprichos y por la técnica a Tauromaquia.
    Enemigo de la política absolutista de Fernando VII y por ella antes o después perseguido, fue a establecerse en Burdeos el año 1824, a guisa de exiliado, ciudad en la que falleció en abril de 1828.

Goya: Disparates 6.

Disparates 6


Goya: Tauromaquia. Otra locura suya.

Tauromaquia: Otra locura suya


Goya: Desastres de la guerra 5.

Desastres de la guerra 5


Goya: Desastres de la guerra.

Desastres de la guerra


El primer pintor moderno
El arte de Francisco de Goya, enraizado en las corrientes artísticas de los siglos XVIII y XIX, aparece, no obstante, individualizada y en vanguardia de las mismas.
    Iniciado en las elegancias cortesanas del rococó, pero sin abundar en estériles academicismos, posteriormente creó un tipo de pintura más personal, admirada por los románticos, que comportaba libertades técnicas y temáticas.
    Admirable colorista y dibujante, fue el movimiento impresionista el heredero de su obra; y fueron los movimientos expresionistas y surrealistas, a su vez, los continuadores de su legado creativo y tensamente vital.
 
En los sesenta y tres cartones para tapiz, ideal recreación del capricho dieciochesco, recogió puntualmente variadas escenas costumbristas, evocadas con una delicada serenidad en El quitasol (1777), con una festiva despreocupación en La cometa (1778), con una chispeante vivacidad en El cacharrero (1778). Estos cartones, conservados en el Museo Nacional del Prado anuncian con su luminosidad las libertades expresionistas.
    En consonancia con estas obras aparecen los retratos de su primera madurez, como el de la Marquesa de Pontejos (1786); de un preciosismo que en sus últimos años abandonó en favor de una mayor calidad expresiva, como en el cuadro Don Ramón Satué (1823).

Goya: El quitasol.

El quitasol


Goya: La gallina ciega.

La gallina ciega


Goya: La siega.

La siega


Goya: El ciego de la guitarra.

El ciego de la guitarra


La familia de Carlos IV (1800) es una obra maestra del retrato. Goya trasciende los elementos puramente anecdóticos y circunstanciales del cuadro cortesano y presenta a los personajes en su exacta catadura moral y psicológica. La meditada composición del conjunto y la pintura de intensas veladuras superpuestas elevan el cuadro a la categoría de creación genial.

Goya: Familia de Carlos IV.

Familia de Carlos IV


Los sucesos de la Guerra de la Independencia afectaron a Goya decisivamente. A partir de bocetos ha representado los acontecimientos en dos cuadros memorables titulados El dos de mayo de 1808 en Madrid: la lucha con los mamelucos y Los fusilamientos de la Moncloa, ambos de 1814. El dos de mayo de 1808 en Madrid: la lucha con los mamelucos es una obra de traza romántica por su color, el movimiento y el ímpetu; la escena aparece captada muy de cerca y centrada en personajes principales; la técnica es muy pictórica y fundida, trabando tono y color, y comunicando un verdadero sentimiento de lo inmediato. Los fusilamientos de La Moncloa es una obra más concreta y contrastada, menos matizada, de mayor vigor, caracterizada por el empleo de una solución granulosa que produce una textura arenosa y mate; reducida la gama cromática esencialmente al ocre de la tierra y de algunos trajes, el negro del cielo nocturno, el blanco de las camisas de los fusilados y el rojo de la sangre; la simplificación relativa de la forma apoya la unidad del efecto.

Goya: El dos de mayo de 1808 en Madrid: la lucha con los mamelucos.

El dos de mayo de 1808 en Madrid. La lucha con los mamelucos


Goya: Los fusilamientos de La Moncloa.

Los fusilamientos de La Moncloa


Las "Pinturas negras" es un ciclo de catorce pinturas murales al óleo en las que predomina el color negro, realizadas entre 1819 y 1923. En ellas denunció, como previamente en los Caprichos, males de la sociedad tales como la superstición, la intolerancia, la ignorancia y la violencia, consiguiendo un efecto visual muy expresivo y tenebrosamente plástico; sintetizan todas y cada una de ellas el sentido de lo terrible que emana del conjunto y muestran a los personajes, ya sea uno o varios, desde un ángulo extravagante, dramático e irracional. Ejemplos señeros de ellas son Saturno devorando a sus hijos, Al aquelarre o Riña a muerte a garrotazos.
    Estas magníficas composiciones pictóricas, reflejo del espíritu atormentado y visionario del autor, y que tanto han influido sobre el arte moderno, culminan la trayectoria artística de uno de los grandes maestros de la historia del arte.

Goya: Aquelarre.

Aquelarre


Goya: Átropos o Las parcas.

Átropos o Las parcas


Goya: El tiempo y las viejas.

El tiempo y las viejas


Goya: Saturno devorando a su hijo.

Saturno devorando a su hijo


Goya: El incendio.

El incendio


Debe subrayarse que Goya logró las más convincentes y personales realizaciones de su carrera en su etapa de madurez y de vejez.
    Por su grandeza y su carácter, por su sentido de recapitulación final de toda la pintura tradicional. Goya no es un especialista, como los pintores que alumbrará el siglo XIX, sino el último pintor del mundo que todavía tiene la riqueza de cualidades de los supremos maestros que desde finales del cuatrocientos crearon la pintura moderna.


Artículo complementario

    El Dos de Mayo


Artículos coincidentes

    El pintor del aire

    El pintor de la luz

    Del consciente al subconsciente y viceversa

    Exaltación pictórica

    El pintor de la mística

miércoles, 4 de octubre de 2017

La tarea en curso de Prometeo


La libertad únicamente es personal.



Sustituir una creencia por un ídolo, o el sentimiento de trascendencia por una ideología, no anula ni la creencia ni el sentimiento sino que los pervierten con una burda imitación, un remedo impregnado de atrabilis que busca afianzarse en las mentes y en las conciencias de manera sustitutoria; ocupando el espacio que previamente ha quedado vacío, abandonado.
    El deseo del hombre prometeico por encaramarse desoyendo advertencias prudentes a la cima de las realizaciones, aun siendo incapaz de obrarlas y ni siquiera aprenderlas desde su génesis ni a lo largo de su infinita trayectoria. La criatura ingenuamente obstinada, equivocadamente rebelde, criatura de sí misma en el turbulento paritorio de la vanidad, rechaza toda humana limitación, como si ese límite fuera una determinación ajena y contraria a la esencia del ser viviente racional y erecto.
    El inmenso mundo que da cabida indistintamente a virtudes y defectos, a sentencias y a especulaciones, es para el hombre configurado a partir de un procedimiento empírico un lugar menor y afectado de atavismo, una mera circunstancia despreciable incapaz de proyectar el futuro.
    La ciencia es progreso y el progreso llena cualquier recipiente habitado y colma cualquier anhelo humano con su definición.
    Un solo concepto basta para alcanzar la dicha terrenal: el de progreso, principio y final del ciclo de la vida, figura perfecta, concluida, pensamiento único, absoluto.
    Irónico.
    Nadie hasta la fecha vaya usted a saber dentro de cuatro mil millones de años, en puertas de la despedida, cuando la Tierra reciba la máxima expresión ígnea del Sol puede prescindir de valores absolutos a un lado los juegos de palabras y los divertimentos de salón, es una evidencia; de ahí que los rectores del orden desenraizado, al tanto de las necesidades dirimentes y del enorme peligro desestabilizador que supone el vacío, tiendan a recrearlos concibiendo ideologías sustentadas en el efectivo aparato propagandista: dicho y repetido.
    El recambio está servido, el ídolo cocinado y puesto en bandeja aderezado con focos y micrófonos. Por detrás, a resguardo, muñendo e ideando, están los que manejan los hilos del locuaz, dinámico y agudo títere.
    Este ídolo, criatura anunciada sin más límite que el aún insoslayable de la muerte (y el de la enfermedad, y el de la carencia de afectos y el de la ausencia de elección y el de la llamada hechicera de la naturaleza, etcétera), fenómeno atractivo diseminado en sombras y en paradojas, a un tiempo exalta la libertad mientras abomina de la persona individual (el peor enemigo del pensamiento único y la voluntad general).
    La libertad únicamente es personal.
    Algo inaceptable para el materialismo dialéctico y para el materialismo histórico que evalúa al individuo según el grado de utilidad que reporta a los creadores de opinión, a los artífices de sociedades cercadas y a los arquitectos de mundos controlados por la tecnología y la programación.
    En palabras de Sócrates, siempre transcritas por Platón, "hay que aprender a distinguir lo que de arriba viene de aquello que, viniendo de abajo (únicamente intervenido por el hombre para el propósito exclusivo de un grupo humano reducido, especulador y sectario), está pronto a servirse de vagos idealismos para fines rastreros.
    Y es que, al hilo de la reflexión de Friedrich Hölderlin, cada vez que el hombre ha pretendido edificar un paraíso cimentado en el Estado lo ha convertido en un infierno. Depositario de aquella "voluntad general" que conjugando la ilustración con el terror ha fundado el totalitarismo.  

lunes, 2 de octubre de 2017

El privilegio del artista


José Plácido Domingo Embil nació el 21 de enero de 1941 en Madrid, inmerso en un ambiente de canto y representación musical al ser hijo de los cantantes de zarzuela Plácido Domingo y Josefa Embil.
    En 1949 la familia Domingo-Embil viajó a la América hispana con la compañía del maestro Moreno Torroba para formar parte de una gira musical; y una finalizada la misma, al año siguiente, la familia decidió quedarse en México. Aquí se formaría Plácido Domingo hijo (en adelante sólo Plácido Domingo), ya entusiasta de la música, con dotes para ella, e iniciativa autodidacta. Pronto, dados sus avances, ingresó en la Escuela Nacional de Artes y en el Conservatorio Nacional de Música de México, estudiando piano y Dirección de Orquesta,  a lo que sumó la composición e interpretación de sus primeras canciones. Se inició como barítono (para con el correr de la preparación y de las actuaciones convertirse en un aclamado tenor). Integrado en la compañía de zarzuela de sus padres realizó giras por todo México, agradando sobremanera al público.
    De fuerte temperamento y manifiesta inquietud personal, durante un tiempo compaginó aficiones y vocaciones: fue jugador de fútbol, aspiró a torear y subió a los escenarios para dramatizar personajes; e intervino en comedias musicales, acompañó a cantantes en salas de fiestas y recibió ofertas para profesionalizarse en el mundo del cine. Llevado por sus afanes y el consejo de su amigo Manuel Aguilar, tanteó la ópera aprendiendo varias romanzas que cantó en una audición en la Academia de la Ópera de México. El principio de una larga y exitosa carrera operística.

Plácido Domingo

Imagen de http://es.mediamass.net

Los comienzos de Plácido Domingo registran interpretaciones de zarzuela, digno continuador del arte de sus padres. El debut como barítono aconteció en 1957 con la zarzuela Gigantes y cabezudos y al año siguiente con la ópera Eréndira, presentada en la capital mexicana. Pero su estreno protagonista sobre un escenario tiene lugar el 12 de mayo de 1959 en el teatro Degollado de Guadalajara, en el papel de Pascual en la zarzuela Marina; al que siguieron en 1959 el de Borsa en Rigoletto y el de Padre Confesor en Diálogos de Carmelitas.
    Como tenor debuta el año 1960 en el papel de Alfredo en La Traviata, en Monterrey; y su primer gran éxito lo obtiene en Texas en 1962, cantando el Edgardo en la ópera Lucia di Lammermoor junto a la soprano Lily Pons.
    Poco después, el pianista José Cahan, valorando la calidad de su voz y su buen hacer interpretativo, le informa de que en el Teatro de la Ópera de Tel Aviv necesitan un tenor, una soprano y un barítono; Plácido habló con su mujer (su segunda esposa), la soprano mexicana Marta Ornella, con quien se había casado en 1962, y juntos marcharon a Israel el 21 de diciembre de 1962. Pasó allí dos años y medio, cantando en 280 representaciones. De esta afortunada estancia en Tel Aviv arranca su repertorio y su consolidación como tenor.
    A partir de entonces ha recorrido las óperas de todas las capitales del mundo, considerado como uno de los grandes tenores de su generación, poseedor de una voz de gran belleza y color, versátil, de tono sonoro y claro a lo largo de toda su tesitura, a la que magníficamente acompaña con el realismo de sus interpretaciones. En su haber interpretativo cuenta con más de ochenta y cinco papeles operísticos diferentes.

* * *

 
Alcanzado el reconocimiento internacional por su talento, Plácido Domingo viajó de nuevo a Estados Unidos en 1966 para entonces interpretar en la City Opera de Nueva York el papel principal de la ópera Don Rodrigo, el de Pinkerton de Madama Butterfly y el de Don José de Carmen. A ello siguieron otras funciones operísticas en San Francisco, y en 1968 de vuelta a Nueva York, en el Metropolitan Opera House, cantando el papel de Maurizio de la ópera Adriana Lecouvreur. A continuación regresó a Europa, ya con la vitola del éxito, para afianzar su proyección como uno de los grandes de la lírica, refrendado en La Scala con la ópera Ernani y en el Covent Garden, en 1971, con una interpretación memorable del Cavaradossi de Tosca.   
    Ha destacado en sus interpretaciones del repertorio de ópera francesa: Carmen, Sansón y Dalila, Werther; italiana: Don Carlo, Otelo, Tosca, Madama Butterfly Turandot, El elixir de amor; y alemana, significativamente el drama wagneriano: Tannhäuser, Lohengrin, Parsifal. Y ha estrenado óperas de Federico Moreno Torroba, El poeta (1980), de Giancarlo Menotti, Goya (1986) o Divinas palabras, de Antón García Abril (1997).
    Capítulo aparte en su dilatada y exitosa trayectoria profesional es su aportación a paliar la tragedia que supuso en septiembre de 1985 el peor terremoto que ha sufrido México en su historia; a lo largo del año siguiente ofreció una serie de conciertos benéficos cuyas recaudaciones se destinaron a los damnificados.
* * *

 
Uno de sus grandes propósitos, todavía presente a sus setenta y cinco años (cumplidos este 2016), ha sido el de divulgar la música culta entre todos los públicos; idea plasmada a nivel individual y en colaboración con otras dos figuras relevantes: Luciano Pavarotti y José Carreras. La feliz asociación de Los tres tenores, dio la vuelta al mundo en numerosas actuaciones a partir de 1990 y hasta los primeros años del siglo XXI. Juntos los tres, también han interpretado canciones populares y afamadas piezas de musicales.
    Desde el año 1973, y cada vez con mayor frecuencia, ha compaginado el canto con la dirección de orquesta, trabajando junto a reputados directores y al frente en solitario con la batuta en la mano, y con la dirección general de la Ópera Nacional de Washington, en el Distrito de Columbia, y de la Ópera de Los Ángeles, en California.
 
Es de tal envergadura su formación musical, amplia y esmerada, que le permite dedicar parcelas de tiempo y creación a la dirección escénica, al asesoramiento de teatros, a organizar grandes eventos artísticos y cultivar géneros ligeros; además de intervenir en películas protagonizando versiones cinematográficas de las óperas La Traviata, Otelo, Carmen, Madama Butterfly, Tosca, Caballería rusticana y Payasos (Pagliacci); apariciones en numerosos videos de ópera, en galas de zarzuelas, en retransmisiones de conciertos varios y en grabaciones de especial significado como la protagonizada en 2014 como homenaje al papa Juan Pablo II, canonizado ese mismo año, de quien cantó doce poemas acompañado de célebres artistas y también de su hijo.
 
Plácido Domingo resume con la siguiente frase el sentimiento que inspira su labor: "Lo importante es llegar al corazón del público que te escucha, emocionarle y conmoverle, que llore cuando tenga que llorar, que ría cuando tenga que reírse. Ese es el privilegio que tiene el artista".


Artículos coincidentes

    Tomás Luis de Victoria

    Antonio Soler Ramos

    Joaquín Rodrigo

    Jesús de Monasterio

    Isaac Albéniz

    Nino Bravo