Nacido en la localidad valenciana de Benifayó el año 1531, la obra del
renacentista Alonso Sánchez Coello es un documento de los personajes que retrató con precisión infalible y
profundidad en el estudio psicológico. Con minuciosidad capta y transmite la
actitud, la expresión de los ojos, el mohín de la boca y la posición de las
manos, mostrando los rasgos definitorios del retratado.
Entre 1540 y 1550 vivió con su
familia en Portugal y Flandes, donde fue discípulo de Antonio Moro. En 1555 ya
trabajaba en la corte española sita en Valladolid, pasando después a Toledo y
finalmente a Madrid en calidad de pintor de cámara del rey Felipe II, con quien
mantuvo una relación fluida y cordial, retratando a la familia regia además de
notables personajes de la época. Inaugura en España el arte del retrato como
pintura de corte, con un estilo de técnica suelta en la que el colorido
desempeña un papel determinante, siendo imitados sus retratos cortesanos en
toda Europa y a partir de ellos las costumbres españolas. El personaje retratado
aparece de tres cuartos o de cuerpo entero, en actitud grave y a veces solemne,
y sobre un fondo neutro matizado por algún accesorio doméstico. Rompe la
austeridad de la pintura la calidad de los tejidos, tratados con maestría y con
una delicadeza exquisita.
Aparte de los retratos de la realeza,
como el de Juana de Austria, en 1557, y el del príncipe Don Carlos, entre 1555
y 1559, y de la nobleza, como el de Isabel Clara Eugenia, entre 1585 y 1588, cabe
citar el que hizo del padre Sigüenza, bibliotecario del monasterio de El
Escorial; y en la faceta de pintura religiosa, el Martirio de San Sebastián,
de 1582, expuesto en el Museo del Prado, y Los desposorios místicos de Santa
Catalina, de 1578. Y aunque la pintura le ha dado fama, su actividad trascendió
a la literatura y la docencia escrita. Su hija Isabel Sánchez también fue una
importante retratista.
Retrato de Felipe II (1570)
Las infantas Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela (1575). Museo Nacional del Prado
Los improperios o La imposición de la púrpura a Jesucristo (s. XVI). Museo Nacional del Prado
Los desposorios místicos de santa Catalina (1578). Museo Nacional del Prado.
El más nombrado continuador de Alonso Sánchez Coello en el retrato
cortesano y en la pintura religiosa fue el vallisoletano Juan Pantoja de la Cruz, nacido en
1608, asimismo pintor de cámara de Felipe II y Felipe III. Retratos célebres
corresponden a Felipe III, en 1606, y Margarita de Austria, en 1607; sus dos
principales obras de carácter religioso son Natividad de la Virgen, de 1603
y Adoración de los pastores, de 1605.
Retrato de Felipe III (1606)
Santa Úrsula y las once mil vírgenes (1605)
Artículos complementarios





