Tras varias colisiones dolorosas con el muro de la realidad, aprendió Mateo Cano Vega a evitar contender en más de dos frentes a un tiempo. Lo sensato, amén de fructífero, era dirigir su capacidad aisladora a suprimir la amenaza de uno de esos dos frentes enardecidos para centrar luego el poder de su arsenal sobre el otro. Rectificado el error inicial, un pecado de juventud, gracias a las lecciones asimiladas, el letrado Cano Vega, insidiosamente calificado por sus primeros detractores, veteranos de la praxis judicial, con el remoquete aprendiz de brujo , tan burlesco como despreciativo, anduvo más estable por la cuerda floja y seguro de caer en blando si el tropiezo lo sacaba de la línea marcada. Zafado del estrellarse inútilmente, a lo que nunca en el futuro iba a renunciar Cano Vega, en cualquiera de sus manifestaciones, era a desenvolverse según su ahormado criterio, soplara el viento por donde soplase. Había izado las velas del ejercicio profesional durante el...
Nacido en la localidad valenciana de Benifayó el año 1531, la obra del renacentista Alonso Sánchez Coello es un documento de los personajes que retrató con precisión infalible y profundidad en el estudio psicológico. Con minuciosidad capta y transmite la actitud, la expresión de los ojos, el mohín de la boca y la posición de las manos, mostrando los rasgos definitorios del retratado. Entre 1540 y 1550 vivió con su familia en Portugal y Flandes, donde fue discípulo de Antonio Moro. En 1555 ya trabajaba en la corte española sita en Valladolid, pasando después a Toledo y finalmente a Madrid en calidad de pintor de cámara del rey Felipe II, con quien mantuvo una relación fluida y cordial, retratando a la familia regia además de notables personajes de la época. Inaugura en España el arte del retrato como pintura de corte, con un estilo de técnica suelta en la que el colorido desempeña un papel determinante, siendo imitados sus retratos cortesanos en toda Europa y a part...