En 1764 el botánico y explorador José Celestino Mutis, titulado príncipe e ilustre patriarca de los botánicos, envió al naturalista sueco Carlos Linneo muestras de la quina hallada en Loja, Perú, dando cuenta de la importancia de la explotación del árbol de la quina en cuya corteza se encuentra un principio activo fundamental para el tratamiento de enfermedades tropicales como la malaria y la fiebre amarilla. El valor farmacológico de la quina como febrífugo convirtió en muy rentable su comercialización. El médico criollo panameño Sebastián José López Ruiz, nacido el año 1741, descubrió árboles de la quina cerca de Bogotá, virreinato de Nueva Granada, en 1774, con características similares a los excelentes de Loja. Para dar cuenta del hecho, y que se le otorgaran derechos de explotación de la quina de Nueva Granada, se presentó ante el virrey de Santafé y posteriormente viajó a España. Aunque perdió su pleito con José Celestino Mutis para alzars...
Había nacido una iniciativa. Salvador Paredes Garriga, el autor de la iniciativa, tras el ufano alumbramiento le dio carrete para de ella obtener el provecho que le imaginaba a bote pronto. De su intelectualidad propiciada en el caos, el caos esencial y nutricio, el determinismo sensible a las condiciones iniciales, trascendió una energía pura en periodo recolector que a la vuelta del fantástico paseo cósmico, sorteando o atravesando, según vinieran, repulsas de censores a sueldo de la ideología pagadora, le alcanzó la conciencia. Con el feliz y pródigo impacto advinieron los siguientes orígenes, todos definidos en la libre elección de las trayectorias. Salvador Paredes Garriga agradeció el regalo de los estímulos, y para demostrar su contento fue de cara rechazando los estorbos que buscaban interponerse en un camino que molestaba al pensamiento único, a la dirección única, que ocasionaba un perjuicio evidente a los ideólogos de calle y s...