El vallisoletano Gabriel de Henao, nacido en 1612, jesuita, fue docente
en Bilbao, Oviedo, Valladolid y Salamanca. Su contribución teológica más
importante es un detallado examen histórico y sistemático de las cuestiones
suscitadas por la noción de ciencia media; al respecto, sus dos grandes obras
todavía son consideradas fundamentales para la adecuada comprensión del asunto.
En la exposición de 1674,
Gabriel de Henao definió la ciencia media como un conocimiento divino de los
futuros contingentes condicionados, conocimiento que, a su entender, es
independiente de todo medio conexo previamente con los mismos; además, dio una
extensa lista de argumentos que se habían aducido contra la noción de ciencia
media y procedió a la refutación minuciosa de cada uno de ellos.
Las dos obras citadas son: Scientia
media historice propugnata, seu ventilabrum repurgans veras a falsis
novelis narrationibus circa disputationes celeberrimas, de 1655 con actualización
en 1685, y Sciencia media theologice defens, de 1674.
La ciencia media como ciencia de los futuros condicionados (distinción entre la llamada
ciencia de simple inteligencia, o ciencia divina, y una ciencia de visión), se
define de dos modos concordantes: primero, el conocimiento cierto e infalible
de los futuros condicionados que antecede a todo decreto absoluto de Dios;
segundo, defendido por Gabriel de Henao, el conocimiento divino de los futuros
contingentes condicionados independiente de todo medio conexo previamente con
los mismos. Expone Henao: “La ciencia media conviene con la simple inteligencia
en que se da en Dios independientemente de todo decreto libre actual, y por lo
mismo no se dice ciencia libre, sino natural, como la ciencia de simple
inteligencia”.