Nacido el año 1876 en La Coruña, Ernesto Santamaría Sampayo era sargento del Regimiento Inmemorial del Rey n.º 1 durante la Acción de Jacán, ocurrida en la isla de Cuba el 21 de diciembre de 1895, por la que obtuvo la Cruz Laureada de San Fernando.
En tarea de reconocimiento, la patrulla del sargento Santamaría Sampayo,
compuesta por ocho soldados, recibió el ataque de un numeroso enemigo
perteneciente a las partidas de Máximo Gómez, Antonio Maceo y los hermanos
Núñez. Los muchos atacantes se abalanzaron sobre la patrulla española que se
dispuso al desigual combate.
A los atacados se incorporó de
urgencia otra patrulla salida del cercano puesto de Jacán, formada por un cabo,
cinco soldados y un práctico armado, con la misión de refuerzo o de protección del
repliegue.
Intentó el sargento Santamaría
conducir a su tropa hasta un edificio próximo donde podían hacerse fuertes,
siendo rodeados por varios grupos enemigos. En situación tan crítica, el
sargento ordenó agruparse alrededor de una gruesa palmera, dispuesto a resistir
hasta el último aliento, contestando aquel puñado de valientes a las repetidas
cargas al machete que asestaba el enemigo con descargas de fusil a la voz de
mando del sargento y al grito de ¡Viva España!
Desconcertado el enemigo ante la
inesperada y aparentemente imposible resistencia que, además, le producía
constantes bajas, intimó su rendición prometiendo el respeto a sus vidas. El
sargento Santamaría respondió que “los soldados del Regimiento del Rey no se
rendían nunca”.
Reanudado el ataque, la defensa
soportó las embestidas hasta agotar las municiones; entonces el enemigo fue
acercándose para entablar lucha al arma blanca. El sargento Santamaría fue
herido por la espalda, muriendo al grito de “Morimos defendiendo la Bandera de
la Patria. ¡Viva España!”. Sobre los españoles cayó una lluvia de machetazos
que acabaron con la vida del sargento, un cabo y seis soldados, consiguiendo
salvarse, aunque mal heridos, los demás al llegar la noche; ellos relataron en
el puesto de Jacán lo sucedido.