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Mostrando las entradas etiquetadas como Proyecto Virtea

Virtea repertorio: Observatorio

Ubicado en un lugar propicio a su cometido, el observatorio se asoma al mundo para informar de los sucesos incontrovertibles. Su competencia magnífica brinda una visión despejada de cuanto es posible contemplar y escuchar en el cielo y en la bajura terráquea con el potente instrumental allí emplazado.     Mirando con natural intriga el paisaje que por debajo abarca la vista hora tras hora una vez situados en la eminencia, los pares de ojos en turno de vigía en el observatorio descubren un grupo humano nutrido y obediente en zona de angostura, dirigido por un grupo humano de mucho menor número, diseminada su notoria presencia a lo largo y ancho de la extensa fila que sigue cumplidoramente los decretos de una autoridad que ni forzado el examen aparece manifiesta en el mismo plano; aunque tal comportamiento adocenado de la fila revela la simbiosis entre el uno, invisible, los siguientes en jerarquía y los demás en orden. Los pares de oídos agudos en el observatorio captan ...

Virtea repertorio: Presionados combativos

Tras varias colisiones dolorosas con el muro de la realidad, aprendió Mateo Cano Vega a evitar contender en más de dos frentes a un tiempo. Lo sensato, amén de fructífero, era dirigir su capacidad aisladora a suprimir la amenaza de uno de esos dos frentes enardecidos para centrar luego el poder de su arsenal sobre el otro. Rectificado el error inicial, un pecado de juventud, gracias a las lecciones asimiladas, el letrado Cano Vega, insidiosamente calificado por sus primeros detractores, veteranos de la praxis judicial, con el remoquete aprendiz de brujo , tan burlesco como despreciativo, anduvo más estable por la cuerda floja y seguro de caer en blando si el tropiezo lo sacaba de la línea marcada.     Zafado del estrellarse inútilmente, a lo que nunca en el futuro iba a renunciar Cano Vega, en cualquiera de sus manifestaciones, era a desenvolverse según su ahormado criterio, soplara el viento por donde soplase. Había izado las velas del ejercicio profesional durante el...

Virtea repertorio: Embrutecimiento

“¿Quién va a saber más de uno mismo que la conciencia?”, se dijo Juan Carlos Garcinuño Fadrique recogiendo su mesa de trabajo en el cierre de la jornada laboral. Su afirmación contestaba a la vieja pregunta de quién sabe más de esto y de aquello , hermana de otros interrogantes legendarios que al margen del tono en que se expresan pretenden averiguar de dónde venimos, adónde vamos, qué papel real desempeñamos en la historia y en el mundo, cómo ha sucedido, cuándo pudo darse el paso o cuándo fue posible evitarlo, qué será de…; y de los que habitualmente desprecian la conciencia, entre los que no falta quien alardea de tamaña ausencia al igual que se jacta de sus creencias, de sus engaños o de sus negaciones. Preguntas que ciertas personas se formulan y que una vez liberadas del redil, echando los candados al aire, suelen encadenarse por si alguna de ellas, tirando del hilo de Ariadna, resuelve una a una las peliagudas incógnitas alumbrando con luz de faro una trayectoria, concebida por ...

Virtea repertorio: Momentos en propiedad

El desayuno era a diario un buen momento en la rutinaria vida de María de las Nieves Villalobos Quesada; tan buen momento, en general, como la hora previa y la hora posterior a la medianoche. La bondad de los minutos matinales y de las horas nocturnas estribaba para Nieves en que propendían a la idealización de los deseos alcanzables. Despacio preparaba el desayuno, centrada en la tarea, y lo comía sentada a una mesa dispuesta con lo esencial, sin decorado superfluo, escuchando la radio; bien alimentado, el ánimo responde mejor a los esfuerzos que deparará la jornada. Las horas previa y posterior a la medianoche guardaban una consonancia apetecida; en ellas, puntuales a una cita por invitación expresa, actuaba su fantasía. Durante ese tiempo íntimo promovido imaginaba con mayor audacia y placidez que en el desayuno, aunque tampoco entonces, a veces también en compañía de la radio, poco o nada rebasaba la frontera del comedimiento.     La radio le brindaba una informació...

Virtea repertorio: El recuperador de vínculos

Escribió en una hoja blanca y suelta: “Hoy, día del patrón de España y mi onomástica, doy cuenta de un propósito que habré de cumplir al menos en buena medida antes de que un óbito surgido de las circunstancias lo frustre”.     Una proclama que Santiago Yáñez Viver, industrial jubilado, guardó con cierta solemnidad en la carpeta de los documentos imprescindibles, custodiada por sus dos testamentos. Tan legal, juicioso y categórico lo manifestado en la hoja como en su momento fueron las declaraciones de voluntades en la notaría. Su propósito, madurado en una estricta intimidad de ojos abiertos y cerrados, era recuperar para sí y el mundo la historia de España viviendo los diferentes paisajes y las distintas costumbres a solas con su coche. El hombre y la máquina servicial transitando un camino largo, apasionante por su lustrosa diversidad; una ruta entretenida con un marcado carácter didáctico y un legado que deja impronta; además de una reivindicación —el punto de apoyo...

Virtea repertorio: Sobre puertas y pasarelas

Más que decepcionado, pues tal frontera había quedado lejos de palabras y gestos, estaba molesto con la burla y enfurecido por la mentira. La suya no era una indignación pasajera, sino veterana y bien asida a la racionalidad; de las que profundizan en la herida frustrando que restañe. Otra vez pasaba lo mismo, otra vez le golpeaba en la frente, y no se acostumbraba a dejarlo correr, a ponerse de perfil o a sacar tajada ya puestos. Qué ganas de amargarse la vida luchando contra los mecanismos de rotación; qué ganas de hervir la sangre con un fuego pertinaz nutrido a través de los conductos distribuidores del personal seleccionado —cada elemento provisto de su certificado de eficiencia, la marca del amo—; qué ganas de tragar quina con el recuento de eslabones en tareas de zapa —menos arduas de lo que parece—, allanando el terreno hacia el objetivo final.     Aunque quisiera o pudiera evitarlo, la reiteración le consumía.     —Según lo mires, es replantar ...

Virtea repertorio: La hez de la intelectualidad

  Había nacido una iniciativa. Salvador Paredes Garriga, el autor de la iniciativa, tras el ufano alumbramiento le dio carrete para de ella obtener el provecho que le imaginaba a bote pronto.     De su intelectualidad propiciada en el caos, el caos esencial y nutricio, el determinismo sensible a las condiciones iniciales, trascendió una energía pura en periodo recolector que a la vuelta del fantástico paseo cósmico, sorteando o atravesando, según vinieran, repulsas de censores a sueldo de la ideología pagadora, le alcanzó la conciencia. Con el feliz y pródigo impacto advinieron los siguientes orígenes, todos definidos en la libre elección de las trayectorias.     Salvador Paredes Garriga agradeció el regalo de los estímulos, y para demostrar su contento fue de cara rechazando los estorbos que buscaban interponerse en un camino que molestaba al pensamiento único, a la dirección única, que ocasionaba un perjuicio evidente a los ideólogos de calle y s...