Ir al contenido principal

“No quiero más servir a señor que se me pueda morir”. San Francisco de Borja

La comitiva fúnebre de la emperatriz Isabel, esposa de Carlos I, en 1539 estuvo encabezada por el príncipe Felipe —futuro rey Felipe II— y por el caballerizo de la emperatriz Francisco de Borja y Trastámara, duque de Gandía, marqués de Llombay, virrey de Cataluña y Grande de España, quien por obligación hubo de reconocer el cadáver antes de darle sepultura. De este momento legal surgió una frase que ha preservado la historia: “No quiero más servir a señor que se me pueda morir”.

    Francisco de Borja había nacido en la valenciana localidad de Gandía el año 1510, hijo del duque de Gandía y bisnieto de Fernando el Católico y del papa Alejandro VI, Rodrigo de Borja. Desde niño fue enviado a la corte imperial de Carlos I, y con él o en su representación, llevará a cabo misiones de enjundia en los ámbitos político y militar.

    Casado el emperador con la emperatriz Isabel de Portugal en 1526, Francisco de Borja, persona de confianza a sus jóvenes diecinueve años, hizo lo propio con la camarera mayor de la emperatriz, la también portuguesa Leonor de Castro.

    Francisco es designado caballerizo de Isabel por sus méritos en la milicia, el arte y la literatura, y su destreza cortesana. Junto al emperador Carlos participó en diversas batallas, siendo la de Fréjus, contra los franceses, la más destacada, y en la campaña de Túnez.

    Nombrado virrey de Cataluña, su principal misión fue la de erradicar el bandolerismo como forma de vida para muchas familias y poblaciones. Lo consiguió aplicando medidas disuasorias exentas de violencia.

    Poco dado a las exhibiciones y fastos, su comportamiento tendía al retiro físico y espiritual, un aislamiento que llamaba la atención en su entorno. Cada vez menos interesado por los asuntos mundanos y las apariencias, fue abandonando su actividad pública para acogerse con su familia en Gandía. Pero las posesiones que debía gobernar en Gandía eran tan grandes que exigían el servicio de quince mil vasallos, todos dependientes del duque. Obró en consecuencia entregado a la preparación de campos de cultivo, la creación de talleres, la fundación de una universidad y la construcción de una catedral. Hasta que enviudó en 1546.

    Esta muerte determinó el futuro de Francisco de Borja hacia el sacerdocio. Le correspondía por rango social el cardenalato, pero declinó esa dignidad eclesiástica que no le movía el ánimo. Escribió a Ignacio de Loyola para solicitar la gracia de su admisión como jesuita, e Ignacio le respondió aceptándolo siempre y cuando primero completara la educación de sus hijos, y entre tanto estudiara Teología. Así lo hizo Francisco, por lo que cinco años después, en 1551, fue ordenado sacerdote e ingresó en la Compañía de Jesús.

    En la comunidad religiosa pusieron a prueba la humildad y renuncia del otrora aristócrata y gobernador asignándole el puesto de ayudante del cocinero, es decir, debía ocuparse de las tareas de acarreo de agua y leña, encendido de la estufa y cocina y la limpieza de dicha dependencia. Pagó sus errores con demandas de perdón arrodillado delante de todos y aprendió rápido cuanto de le ordenaba.

    Al cabo de tres años, Ignacio de Loyola nombró a Francisco de Borja superior de los jesuitas en España. Su experiencia organizativa precedente le sirvió de mucho: envió los primeros jesuitas al Nuevo Mundo, visitó a Carlos I en el monasterio de Yuste donde recordaron los tiempos compartidos y esbozaron algunos proyectos unidos a deseos, ayudó a bien morir a la reina Juana en el vallisoletano castillo de Tordesillas, y cumplió por encargo vaticano misiones diplomáticas en Portugal.


San Francisco de Borja

Imagen de historia-hispanica.rah.es

 

El rechazo que provocaba la Compañía de Jesús, sintetizado en la frase “Apartaos de esos hombres, que ayer eran soldados y hoy se fingen santos”, obligó a la salida de España de Francisco de Borja. Fue a Roma y allí conoció el fallecimiento de Diego Laínez, biógrafo y sucesor de Ignacio de Loyola; reunidos en consejo, los jesuitas designaron a Francisco de Borja nuevo superior general en 1565.

    Siete años durará su gobierno. Periodo en el que culminó la organización de la Compañía y asimismo su régimen interno además de impulsar el trabajo que desarrollaba. A la muerte de Francisco el número de colegios jesuitas superaba los ciento sesenta y las misiones se extendieron a Florida, México y Perú, también incrementadas en Brasil.

    La última tarea de Francisco de Borja fue la de servir de enlace entre Felipe II y el papa Pío V (san Pío V) para conformar la alianza que el año 1571 vencerá a los turcos en la batalla de Lepanto.

    Subió a los altares en 1671.    

 

 

 

Artículos complementarios

    Carlos I de España

    Campaña de Túnez en el siglo XVI

    San Ignacio de Loyola

    Alejandro VI

    Batalla de Lepanto 


Entradas populares de este blog

La primera operación aeronaval para desembarco en zona hostil de la historia. El desembarco de Alhucemas

8 de septiembre de 1925 A mediados de 1925 alcanza la cumbre de su poder militar y político el cabecilla rifeño Abd-el-Krim. Desde principios de este año, el ejército rifeño intenta romper la línea española con renovados ataques sobre las posición estratégica de Tizzi Aza y otras menores, para establecer un dominio pleno sobre los territorios del Rif, la Yebala y Gomara, dentro del Protectorado español. A la vez, Abd-el-Krim ataca de abril a junio la zona francesa con peligrosas incursiones sobre las localidades de Tazza y Fez.     Las potencias afectadas por las acciones bélicas de Abd-el-Krim, España y Francia, se alían para contrarrestar la fuerza del enemigo común y emprender una campaña que devuelva el statu quo ante a la región con ambos protectorados.     El resultado del acuerdo entre España y Francia se firma en París el 11 de julio de 1925 y el definitivo en Algeciras el 21 de agosto, dando origen a la más ambiciosa operación aeronava...

Las tres vías místicas. San Juan de la Cruz

Siglo de Oro: La mística de san Juan de la Cruz Juan de Yepes y Álvarez, religioso y poeta español, nacido en Fontiveros, provincia de Ávila, el año 1542, estudió con los jesuitas, trabajó como camillero en el hospital de Medina del Campo, e ingresó a los diecinueve años como novicio en el colegio de los carmelitas con el nombre de fray Juan de Santo Matía. Prosiguió sus estudios en Salamanca y en 1567 fue ordenado sacerdote. Regresó entonces a Medina del Campo, donde conoció a santa Teresa de Jesús, quien acababa de fundar el primer convento reformado de la orden carmelita y que tanto le había de influir en el futuro. San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús Imagen de stj500.com Juan de la Cruz se hallaba animado de los mismos deseos reformadores de la santa, y había conseguido el permiso de sus superiores para mantenerse en la vieja y austera devoción de su orden.; desde ese momento tomó el nombre de fray Juan de la Cruz y comenzó la reforma del Carmelo masculin...

Urbanismo, arquitectura y arte en la América española

Urbanismo La uniformidad en el urbanismo de las ciudades hispanoamericanas, su exactitud en el trazado y su gran plaza mayor situada en el centro neurálgico de la vida ciudadana, es una constante desde el sur de los actuales Estados Unidos de América hasta el confín patagónico.     Fueron las ciudades de las Antillas las primeras en mostrar una traza uniforme, que luego constituyó norma urbanística en todos los núcleos fundados. Imagen de sge.org En España fue ejemplo original de urbanismo en damero el campamento de Santa Fe, lugar establecido por los Reyes Católicos frente a la ciudad de Granada para culminar la Reconquista. Santa Fe se orientaba de acuerdo a los puntos cardinales, mientras dos calles principales cruzaban la plaza mayor; el campamento militar conformaba unas manzanas regulares, plaza central, cuatro puertas de acceso y salida a la ciudad y calles interiores estrechas. Santa Fe tuvo enorme influencia en la concepción de la nueva ciudad de Hispanoamérica, ...