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Conquista sucesiva de plazas fuertes por los Tercios

 El Imperio en Europa: El archiduque Alberto de Austria gobernador de Flandes

 

El archiduque Alberto de Austria (Alberto de Mansfeld, hijo del conde de Mansfeld, Pedro Ernesto de Mansfeld) sustituyó a su fallecido hermano Ernesto en el gobierno de Flandes y el mando de su Ejército.

    Alberto había acompañado al rey Felipe II en la campaña de Portugal de 1580, donde tres años después quedó como gobernador durante una década. De nuevo junto a Felipe II, cuando dada su formación eclesiástica iba a ser nombrado arzobispo de Toledo, el rey le encargó el gobierno de Flandes al tener noticia de la muerte de su hermano Ernesto.

    Partió de Madrid hacia Flandes el 28 de agosto de 1595. Embarcó en Barcelona a finales de septiembre donde le aguardaba una flota con veintisiete galeras transportando nueve compañías de veteranos españoles y once de bisoños. Por el Camino español, trazado por el duque de Alba, recorrió las posesiones españolas en el Milanesado, Alemania y el franco condado español hasta llegar a Luxemburgo, capital del condado y provincia homónimos, ciudad gobernada por el leal conde de Mansfeld, en febrero de 1596. El ejército a sus órdenes ya en territorio de Flandes contaba nueve mil soldados, de los cuales seiscientos eran de caballería, tres mil de infantería valona e italiana y cinco mil quinientos de infantería española; dirigidos estos Tercios por los maestres de campo Manuel de Vega y Juan de Tejeda.

    Alberto se dirigió a Namur donde le esperaba el conde de Fuentes, Pedro Enríquez de Acevedo y Álvarez de Toledo, que había gobernado las provincias de Flandes durante un año. Continuó ruta por el ducado de Brabante, siendo recibido como gobernador en las villas en cada una de las villas donde hizo escala hasta llegar a Bruselas el 11 de febrero. Tras recibir embajada de las cabezas de las provincias, proclives a firmar una paz duradera con los rebeldes, por las instrucciones recibidas de Felipe II escribió al Magistrado y Consejo de Gobierno de La Haya, sede de los rebeldes, para conseguir un avenimiento beneficioso a las partes. La actuación siguiente fue la de apoyo a la villa francesa de La Fera asediada por el rey de Francia Enrique IV de Borbón y gobernada por Álvaro de Osorio; el archiduque envió por delante al capitán Jorge Basta con setecientos caballos, algunos infantes y munición a las grupas. Asesorado por el maestre de campo Manuel de Vega Cabeza de Vaca, en vez de acudir directamente a La Fera el archiduque Alberto se dirigió con su ejército a la plaza de Calais.

 

El sitio de Calais

Al amanecer del 10 de abril de 1596 llegaron las fuerzas reales a Calais. El maestre de campo Luis de Velasco mandaba la vanguardia que atacó y en breve conquistó las esclusas y la torre de vigilancia del puerto llamada del Risbán. Dividida la plaza de Calais entre burgo, villa y ciudadela, o castillo, el capitán Baltasar López, del Tercio de Alonso de Mendoza, tomó el burgo con apenas bajas a la vista de una treintena de barcos ingleses y holandés queriendo entrar en el puerto para socorrer a los sitiados.

    El ejército francés de Enrique IV se acercaba con cinco mil infantes y dos mil caballos, y por emisarios ordenaba a los asediados que resistieran. Lo intentaron, pero el 24 las baterías del archiduque rompieron el fuego y a mediodía comenzó el asalto de la infantería. Poco después se rindió la plaza de Calais.

    Aprovechando la ausencia del ejército español, salieron contra la ciudad de Bruselas mil caballos y quinientos infantes rebeldes. A dos leguas de la ciudad a ellos se enfrentó el capitán Agustín de Herrera, soldado muy experimentado y resuelto, con setecientos hombres entre soldados y civiles que le bastaron para rechazar el ataque.

 

Sitio de Ardres

Sometida la plaza de Calais, el archiduque Alberto pretendió la conquista de la cercana plaza de Ardres, que era conocida por el apelativo de “la doncella de Francia”, nunca antes tomada.

    El 6 de mayo y al frente de nueve mil infantes y mil doscientos caballos partió hacia Ardres el archiduque, a cuatro leguas de Calais. Llegó este ejército el 7 contemplando desde abajo, pues la plaza estaba situada en un promontorio, las extraordinarias murallas, los nueve torreones y los mil seiscientos soldados del rey de Francia, en su mayoría gascones, bien pertrechados. El 8 de mayo comenzó el atrincheramiento de los sitiadores por tres lugares; el 11 penetraron en la plaza trescientos soldados franceses de avanzada. La noche del 15 de mayo el Tercio de Juan de Herrera cargó contra el burgo con mil infantes, logrando entrar por varios sitios a la vez. Al cabo de una semana se rindieron los sitiados.

 

Sitio de Hulst

Observaba atentamente el archiduque Alberto los movimientos de Enrique de Borbón, que acabó regresando a Francia. Liberado de ese enemigo al menos momentáneamente, Alberto fue a sitiar Hulst con idea de tomar la villa. A dos leguas se puso el ejército el día 11 de julio, acampando en San Nicolás. La plaza de Hulst se hallaba en una isla, llamada de Polde de Namen, y reunía siete fuertes en derredor protegiendo el cerro donde se situaba la villa con sus fuertes murallas y fosos y canales de agua para recibir ayuda. Previa una maniobra de distracción hacia la ciudad de Breda, trampa en la que cayeron los rebeldes aprestándose a interponerse en ese camino, la vanguardia del coronel Claudio Labarlota atacó el principal paso hacia Hulst; con el agua al pecho, los dos mil soldados desalojaron a los rebeldes al amanecer. Entonces retornaron los soldados del ardid hacia Breda cruzando a Hulst por el paso ganado.

    El 16 de julio había emplazadas once piezas artilleras que de inmediato batieron las defensas enemigas. Al segundo y tercer día de cañoneo salieron los franceses a romper el cerco siendo rechazados. El fuerte de Mauricio, principal bastión defensivo de Hulst, cayó la tarde del 19. Los días 21 y 27 repitieron sus ataques infructuosos los defensores ante los soldados de Luis de Velasco.

    Abundaron las salidas y las escaramuzas hasta el 16 de agosto, cuando las tareas de zapa habían alcanzado las murallas por diversos puntos. A los días de negociaciones se rindió la plaza de Hulst.

 

Toma de Amiens

Prosiguieron las correrías francesas durante el resto del año 1596, respondidas una tras otra por las tropas del archiduque Alberto.

    Entre febrero y marzo de 1597, los españoles asestaron un duro golpe a los franceses antes de firmarse una paz de compromiso entre España y Francia.

    Gobernaba la ciudad de Dorlan Hernán Tello, quien propuso al archiduque Alberto dirigirse contra la vecina plaza de Amiens. De acuerdo el archiduque envió a Tello mil ochocientos infantes y cuatrocientos cincuenta caballos. El 10 de marzo Tello emboscó a cuatrocientos españoles en la ermita de San Lázaro, situada en una aldea lindante a la plaza de Amiens, y mandó al sargento mayor Francisco de Alarcón con una guardia de once oficiales a introducirse camuflados en la ciudad al abrir las puertas para el mercado. A pedir de boca resultó la estrategia, pues los oficiales españoles abrieron las puertas de Amiens a la vanguardia de cuatrocientos soldados que sin dificultad se posesionaron de Amiens. Cuando el archiduque supo que en la plaza guardaba Enrique de Borbón municiones, bastimentos y artillería de diversos calibres para emprender la campaña contra los españoles la siguiente primavera, la alegría fue aún mayor.

 

 

Artículos complementarios

    Tres gobernadores de Flandes

    Los Tercios entre Flandes y París

    Sitios de Amberes y Maastricht

    Batalla de Gravelinas

    El Camino español


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