Músico de vihuela, al valenciano Luis de Milán, nacido hacia 1500, se debe la autoría de unas composiciones que figuran entre las mejores de su tiempo y supusieron un avance en el desarrollo de la música instrumental.
Influido por la sensibilidad humanista desde su infancia, Luis de Milán
también cultivó la poesía, aunque su fama se corresponde con la expresión
musical del Renacimiento español.
En el prólogo de su obra El
maestro, libro de música de vihuela de mano, escrita en 1536, afirma: “Siempre
he sido tan inclinado a la música que puedo afirmar e decir que nunca tuve maestro
sino a ella misma. La cual ha tuvido tanta fuerça conmigo para que fuese suyo,
como yo he tenido grado della para que fuese mía”; obra creativa y didáctica a
la par escrita en tablatura (sistema de notación musical mediante cifras o
letras) para canto y vihuela y dividida en dos partes: la primera, conteniendo
tientos, pavanas y fantasías; la segunda, compilando una serie de villancicos
españoles y portugueses, romances de tradición española y seis sonetos
italianos.
Su inicio artístico tiene como
lugar la corte de Fernando de Aragón, duque de Calabria, concretamente en la
capilla musical dirigida por Juan Cepa, donde al ir conociendo a los mejores
músicos contemporáneos fue trazando y perfilando su música en líneas maestras.
Principal nombre de una generación de músicos dedicada a la vihuela, a
través de su música y escritos (citamos también Libro de motes y juegos de
mandar, de 1535, y El cortesano, de 1561), Luis de Milán elaboró
magníficamente una concepción musical entre los reinados de Carlos I y Felipe
II que significó el momento álgido de la cultura española renacentista.
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