El lenguaje como el fenómeno originario de la presencia del hombre en el mundo. Fernando Montero Moliner
Nacido en Valencia el año 1922, Fernando Montero Moliner ha sido
catedrático de Fundamentos de Filosofía en la Universidad de Santiago de Compostela,
entre 1950 y 1964, y de Historia de la Filosofía en la Universidad de Valencia,
desde 1967 hasta su jubilación.
Sus trabajos se inscriben
dentro de una orientación fenomenológica y también de análisis lingüístico.
Considera el lenguaje como el fenómeno originario de la presencia del
hombre en el mundo, una presencia que puede fijarse sólo mediante objetividades
habladas, ya sean reales, ideales o ficticias, resultantes de la proyección de
las actividades humanas; objetividades que son resultado del dinamismo que se
manifiesta con el lenguaje y de la regularidad empírica que le sirve de
fundamento o que encauza y solicita las funciones verbales. Lo que supone una
objetivación de la propia palabra, que disimula su carácter de signo y pasa a
integrar el objeto junto a sus eventuales momentos empíricos.
Ese objeto se constituye como
algo en sí mismo, una “mismidad”, y no se postula como una entidad óntica (adjetivo
de ente) absoluta. Esta “mismidad” se identifica por la coordinación progresiva
de sus determinaciones verbales y empíricas, vinculada dialécticamente con la
situación que le da significado y que ha sido organizada por la iniciativa
humana.
Fernando Montero Moliner
Imagen de biblioteca.nueva-acropolis.es
Los estudios de Historia de la Filosofía de Montero Moliner se guían por
motivos fenomenológicos.
Ha explorado los sistemas
especulativos a partir de la dilucidación del mundo y de las situaciones
originarias en que se configura la existencia humana, que incluyen los
condicionamientos sociales de cada época. Su propósito es dilucidar cómo se
conjugan las estructuras empíricas con el dinamismo lingüístico que formula los
principios que rigen la ontología de un sistema, o los que pautan la conducta
práctica en general.
Interpretando la filosofía de
Kant, Montero Moliner deduce que el apriorismo es la formulación sistemática y
rigurosa de unas estructuras empíricas que dan sentido y significación a los
conceptos puros y que deparan, con la mediación de los esquemas trascendentales
del tiempo, los criterios de su uso.
Obra destacada
Parménides, de 1960.
La presencia humana, de 1971.
El empirismo kantiano, de 1973.
Objetos y palabras y La filosofía pre-socrática,
de 1976.
Retorno a la fenomenología, de 1987.
Artículos complementarios
Francisco Sánchez de las Brozas
