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La defensa del Atlántico Sur entre 1762 y 1777. Pedro de Cevallos

 

El Imperio en Sudamérica: Campañas para mantener la soberanía española

 

El general Pedro Antonio de Cevallos Cortés y Calderón, gaditano nacido en 1715, comandante de la Expedición para América del Sur, al mando de su ejército, compuesto por militares españoles y población civil, derrotó a las fuerzas portuguesas y sus aliadas británicas que competían por el control de la zona que actualmente es la República Oriental del Uruguay, logrando mantener y ampliar los dominios españoles en la zona.

    En la segunda mitad del siglo XVIII, bajo el reinado de Carlos III, tuvieron lugar en América del Sur una serie de campañas destinadas a mantener la soberanía española en mar y tierra entre las islas Malvinas y la isla de Santa Catalina, para hacer frente a las incursiones de portugueses y británicos que habían establecido fortificaciones desde la República Oriental del Uruguay hasta el territorio brasileño de Río Grande del Sur con la intención de invadir el Río de la Plata. La fundación de Montevideo, actual capital de Uruguay, en 1726, fue la respuesta española a la expansión portuguesa hacia el Oeste, con base en Colonia de Sacramento. También respondía a la amenaza británica materializada en las expediciones de 1740 y la ocupación de las Malvinas en 1767.

    A lo largo de dos décadas, la fundación de Maldonado, del apostadero de Montevideo, la conquista de Colonia Sacramento y las fortificaciones de Santa Teresa, San Miguel y San Pedro de Río Grande, junto a la creación del virreinato del Río de la Plata consolidaron la presencia española, y en definitiva el dominio español, en la región meridional de América del Sur: el denominado Cono Sur.

    Figura señera de las acciones en pro de España fue Pedro de Cevallos, derrotando a británicos y portugueses en el vasto territorio que comprende el sur de Brasil y la banda oriental del río Uruguay, con aparejada expulsión de ambos. Pedro de Cevallos fue nombrado en 1776 primer virrey del flamante virreinato del Río de la Plata. En su brillante y extensa hoja de servicios consta que participó en la Guerra de Sucesión de Polonia entre 1733 y 1739 y con el empleo de coronel en las siguientes campañas de Nápoles y Lombardía; en 1744 ascendió a brigadier y fue designado gobernador de Niza, en 1747 ascendió a mariscal de campo y en 1755 a teniente general, además nombrado gobernador de Buenos Aires.


Pedro de Cevallos

Imagen de cordobahoy.es

 

Campaña de 1762 y 1763 en la Banda Oriental

En 1760 Pedro de Cevallos, gobernador de Buenos Aires, decidió limitar la expansión de la portuguesa Colonia de Sacramento, a la par que ordenó el establecimiento de un campo de bloque, el Real de San Carlos, en 1761.

    Iniciada la guerra contra Gran Bretaña en enero de 1762, Cevallos solicitó al ministro de Indias y Marina refuerzos navales que apoyaran a los efectivos militares y artilleros presentes en Colonia de Sacramento (ciudad en la República Oriental del Uruguay). El refuerzo naval estuvo formado por la fragata Victoria y el transporte Santa Cruz; en total la flotilla del Plata sumaba a los citados refuerzos tres avisos y once naves menores, pero no intervino en las acciones bélicas.

    El 29 de septiembre de 1762 quedó declarada la guerra contra Portugal, que había previamente enviado una flotilla compuesta por un navío, una fragata, tres avisos y doce lanchones artillados. Cevallos atacó Colonia que sucumbió a principios de noviembre, entrando triunfador al recuperar la soberanía española.

    Cevallos elevó acto seguido una propuesta para la defensa de la Banda Oriental a base de guarniciones en Colonia, Maldonado y Montevideo, subordinadas al gobernador de Buenos Aires: el objetivo era configurar un sistema defensivo en el Río de la Plata para oponerse a las intenciones de conquista en británicos y portugueses.

 

Los aliados británicos y portugueses sufrieron una derrota en Colonia el año 1763.

    La pretensión de ambos era conquistar el Río de la Plata y su capital Buenos Aires. Para ello se organizó una flota de barcos de guerra y transportes de soldados, incrementada en Brasil, presentada ante Montevideo el 10 de diciembre de 1762. Hasta la noche del 24 no llegó el asalto anfibio que de inmediato fue descubierto y anulado. Otro desembarco el día 26 corrió la misma suerte. El 6 de enero la flota aliada bombardeó Colonia y sus fuertes, Santa Rita, San Pedro de Alcántara, y batería de San Miguel. Replicando atinadamente, las baterías de Colonia abortaron el desembarco a continuación y tras cuatro horas de combate hundieron o pusieron en fuga a los barcos que cañoneaban la ciudad, resultando muertos sus principales oficiales.

 

Aproximadamente a 500 y 550 kilómetros de Colonia se situaban las fortificaciones portuguesas de Santa Teresa y San Miguel, ambas en la Angostura del Chuy, en el sureste de la Banda Oriental. Cevallos fue a por los dos objetivos. A finales de marzo de 1763 alcanzó la tropa montada y a pie de Cevallos la Angostura: un total de 1.850 hombres.

    A la vista de las trincheras y fuerte de Santa Teresa, a mediados de abril la tropa española estableció su campamento a orillas de la Laguna Negra. Iniciado el ataque el 18, el 19 ya había sido tomada Santa Teresa. Sucumbió San Miguel en cuanto recibieron la conminación. El día 24, el ejército español prosiguió hacia el norte hasta llegar a Río Grande, ocupando el puerto sin resistencia. Con las familias portuguesas que no siguieron a los huidos militares y otras españolas, Pedro de Cevallos fundó la villa-pueblo de San Carlos el primero de agosto, a poca distancia de la ciudad de Maldonado.

 

Campaña de las islas Malvinas entre 1767 y 1770

En 1765, los británicos habían desembarcado en el territorio insular español desocupado de las Malvinas para disponer de una base naval en el Atlántico Sur; en el bienio de 1765 a 1766 fundaron un establecimiento portuario que llamaron Egmond.

    El gobernador de Buenos Aires, Francisco de Bucarelli y Ursúa, solicitó de la metrópoli tropas veteranas para asegurar la defensa de las guarniciones del Río de la Plata, y le fueron enviadas: del Regimiento de Mallorca, el Invencible, del Regimiento de África, el Valeroso, y del Regimiento de la Corona, el Mar y Tierra.

    España reclamó a Inglaterra que abandonara las islas Malvinas, pero no obtuvo la respuesta esperada en tiempo y forma. Por lo que el rey ordenó al gobernador que procediera al desalojo de las islas por la fuerza si era necesario. En enero de 1770 una expedición procedente de Montevideo, al mando de Fernando de Rubalcava con la fragata Santa Catalina, arribó a las Malvinas. Constatada la fuerza de los ocupantes que excedía la propia, volvió al puerto de partida a recibir instrucciones y refuerzos.

    Ante la renuencia de los británicos, desde Cádiz zarpó una flota de cinco fragatas y 250 hombres al mando del general de la Armada Juan Ignacio de Madariaga, nombrado Jefe de la Escuadra del Río de la Plata. Por fin el 14 de mayo de 1770 el contingente naval que embarcaba otro terrestre: las fragatas Industria, Santa Bárbara, Santa Catalina, Chambequín y Santa Rosa; con dos compañías de granaderos, una de fusileros, una de reserva e ingenieros y veinte artilleros. El último día de mayo la escuadra española apareció frente a Puerto Egmond. Hubo conversaciones protocolarias para la rendición y un amago de desembarco y cañoneo que puso fin a la presencia británica en las Malvinas sin bajas en ninguno de los bandos contendientes.

 

Fuerza expedicionaria de Cevallos en la campaña de 1776-1777

Aprovechando la tensión bélica entre España y Gran Bretaña, Portugal atacó el territorio del Río de la Plata para arrebatar las posiciones de Río Grande, que antaño fueron suyas. Debido a ello, Carlos III envió una expedición al sur de América para recuperarlas, y asimismo resolvió dar autonomía a la región del Plata constituyendo un virreinato. La misión fue encomendada al capitán general Pedro de Cevallos, nombrado a la sazón primer virrey del Río de la Plata.

    Pedro de Cevallos conocía el territorio del Río de la Plata por haber sido gobernador de Buenos Aires, además, ya había derrotado a los portugueses.

    La fuerza expedicionaria la componían diez mil hombres distribuidos en cuatro brigadas de infantería, un destacamento de dragones y una agrupación de artillería, más la escolta de una flota con seis navíos y siete fragatas al mando de Francisco Javier Everardo-Tilly, marqués de Casa Tilly. La plana mayor de Cevallos la formaban los brigadieres Miguel Moreno, Pedro Guelfi y Prudencio Tilly, los mariscales de campo Victorio de Navia y Pedro Cermeño y el auditor de guerra José Márquez de la Plata.

    El 13 de noviembre de 1776 zarpó de Cádiz la fuerza expedicionaria de Cevallos, arribando a las islas de la Ascensión o Trinidad el 17 de enero de 1777; en paralelo había zarpado del mismo puerto una flotilla de dos navíos y una fragata con víveres y pertrechos para abastecer a los expedicionarios en el Río de la Plata. Durante la navegación fueron tomadas presas portuguesas a las que se incautó el cargamento y de las que se obtuvo información. El 15 de febrero se avistó la costa brasileña y el 18 una formación enemiga.

    El primer objetivo de Cevallos era ocupar la isla de Santa Catalina, un lugar estratégico a corta distancia del Río de la Plata, para convertirla en apostadero. Ahuyentada la flota portuguesa de cuatro navíos, tres fragatas y dos mercantes artillados, la flota de Cevallos fondeó frente a la isla de Santa Catalina, disponiendo de inmediato las acciones para el desembarco y ataque a las numerosas y bien equipadas fortificaciones.

    Tras un reconocimiento de la costa el día 20, el 22 se procedió al desembarco en la zona de Canasvieiras, al norte de la isla. Apenas ofrecieron resistencia los defensores ante la calidad y audacia de la tropa desembarcada: el 25 de febrero de 1777 se rendía la guarnición capturándose 3.816 prisioneros, 195 cañones y 4.000 fusiles. Cevallos nombró comandante general de la isla de Santa Catalina al brigadier Guillermo Vaugham y gobernador al teniente coronel Juan Roca.

    El 20 de marzo abandonó Santa Catalina, a buen recaudo, el virrey Pedro de Cevallos, que llegó a Maldonado el 18 de abril, y dos días después a Montevideo. El siguiente objetivo era conquistar Colonia de Sacramento (o simplemente Colonia). Fueron ocho compañías de granaderos, cuatro de cazadores, un tren de artillería de sitio con su dotación, que debieron enfrentarse a setecientos defensores y ciento cuarenta piezas de artillería. Los trabajos de sitio se iniciaron la madrugada del 31 de mayo y la capitulación acaeció el 4 de junio.

    Y no hubo más objetivos que cumplir puesto que con la firma del Tratado de Paz de San Ildefonso el 1 de octubre de 1977 cesaron las hostilidades. Por este acuerdo que fijaba la frontera en América entre España y Portugal, también Portugal entregaba a España las islas africanas de Fernando Poo y Annobón. Un contingente naval zarpó de Montevideo el 17 de abril de 1778 para tomar posesión de ambas. Figuraba como representante del rey español para la entrega el brigadier Felipe de los Santos (sustituido al fallecer repentinamente por el teniente coronel Joaquín Primo de Rivera y Pérez de Acal), mientras que la flota naval, compuesta por dos fragatas y un paquebote de guerra, la mandaba José de Varela. El 24 de octubre tuvo ocasión la ceremonia de traspaso de poderes.

 

También falleció por esa época Pedro de Cevallos, y aunque no pudo recibirlos en vida, el rey Carlos III ofreció a sus descendientes varios títulos nobiliarios, destacando el de vizconde de Cevallos y marqués de Colonia.

 

 

Artículos complementarios

    Santiago de Liniers

    Juan Francisco de la Bodega y Quadra

    Juan de Lángara y Huarte

    Blas de Lezo

    Luis de Velasco e Isla

    José Varela y Ulloa


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