El Imperio en Sudamérica: Campañas para mantener la soberanía española
El general Pedro Antonio de Cevallos Cortés y Calderón, gaditano nacido
en 1715, comandante de la Expedición para América del Sur, al mando de su
ejército, compuesto por militares españoles y población civil, derrotó a las
fuerzas portuguesas y sus aliadas británicas que competían por el control de la
zona que actualmente es la República Oriental del Uruguay, logrando mantener y
ampliar los dominios españoles en la zona.
En la segunda mitad del siglo
XVIII, bajo el reinado de Carlos III, tuvieron lugar en América del Sur una
serie de campañas destinadas a mantener la soberanía española en mar y tierra
entre las islas Malvinas y la isla de Santa Catalina, para hacer frente a las
incursiones de portugueses y británicos que habían establecido fortificaciones
desde la República Oriental del Uruguay hasta el territorio brasileño de Río
Grande del Sur con la intención de invadir el Río de la Plata. La fundación de
Montevideo, actual capital de Uruguay, en 1726, fue la respuesta española a la
expansión portuguesa hacia el Oeste, con base en Colonia de Sacramento. También
respondía a la amenaza británica materializada en las expediciones de 1740 y la
ocupación de las Malvinas en 1767.
A lo largo de dos décadas, la
fundación de Maldonado, del apostadero de Montevideo, la conquista de Colonia
Sacramento y las fortificaciones de Santa Teresa, San Miguel y San Pedro de Río
Grande, junto a la creación del virreinato del Río de la Plata consolidaron la
presencia española, y en definitiva el dominio español, en la región meridional
de América del Sur: el denominado Cono Sur.
Figura señera de las acciones
en pro de España fue Pedro de Cevallos, derrotando a británicos y portugueses en
el vasto territorio que comprende el sur de Brasil y la banda oriental del río
Uruguay, con aparejada expulsión de ambos. Pedro de Cevallos fue nombrado en
1776 primer virrey del flamante virreinato del Río de la Plata. En su brillante
y extensa hoja de servicios consta que participó en la Guerra de Sucesión de
Polonia entre 1733 y 1739 y con el empleo de coronel en las siguientes campañas
de Nápoles y Lombardía; en 1744 ascendió a brigadier y fue designado gobernador
de Niza, en 1747 ascendió a mariscal de campo y en 1755 a teniente general,
además nombrado gobernador de Buenos Aires.
Pedro de Cevallos
Campaña de 1762 y 1763 en la Banda Oriental
En 1760 Pedro de Cevallos, gobernador de Buenos Aires, decidió limitar la
expansión de la portuguesa Colonia de Sacramento, a la par que ordenó el
establecimiento de un campo de bloque, el Real de San Carlos, en 1761.
Iniciada la guerra contra Gran
Bretaña en enero de 1762, Cevallos solicitó al ministro de Indias y Marina
refuerzos navales que apoyaran a los efectivos militares y artilleros presentes
en Colonia de Sacramento (ciudad en la República Oriental del Uruguay). El
refuerzo naval estuvo formado por la fragata Victoria y el transporte Santa
Cruz; en total la flotilla del Plata sumaba a los citados refuerzos tres
avisos y once naves menores, pero no intervino en las acciones bélicas.
El 29 de septiembre de 1762
quedó declarada la guerra contra Portugal, que había previamente enviado una
flotilla compuesta por un navío, una fragata, tres avisos y doce lanchones
artillados. Cevallos atacó Colonia que sucumbió a principios de noviembre,
entrando triunfador al recuperar la soberanía española.
Cevallos elevó acto seguido una
propuesta para la defensa de la Banda Oriental a base de guarniciones en
Colonia, Maldonado y Montevideo, subordinadas al gobernador de Buenos Aires: el
objetivo era configurar un sistema defensivo en el Río de la Plata para
oponerse a las intenciones de conquista en británicos y portugueses.
Los aliados británicos y portugueses sufrieron una derrota en Colonia el
año 1763.
La pretensión de ambos era
conquistar el Río de la Plata y su capital Buenos Aires. Para ello se organizó una
flota de barcos de guerra y transportes de soldados, incrementada en Brasil,
presentada ante Montevideo el 10 de diciembre de 1762. Hasta la noche del 24 no
llegó el asalto anfibio que de inmediato fue descubierto y anulado. Otro
desembarco el día 26 corrió la misma suerte. El 6 de enero la flota aliada
bombardeó Colonia y sus fuertes, Santa Rita, San Pedro de Alcántara, y batería
de San Miguel. Replicando atinadamente, las baterías de Colonia abortaron el
desembarco a continuación y tras cuatro horas de combate hundieron o pusieron
en fuga a los barcos que cañoneaban la ciudad, resultando muertos sus
principales oficiales.
Aproximadamente a 500 y 550 kilómetros de Colonia se situaban las
fortificaciones portuguesas de Santa Teresa y San Miguel, ambas en la Angostura
del Chuy, en el sureste de la Banda Oriental. Cevallos fue a por los dos
objetivos. A finales de marzo de 1763 alcanzó la tropa montada y a pie de
Cevallos la Angostura: un total de 1.850 hombres.
A la vista de las trincheras y
fuerte de Santa Teresa, a mediados de abril la tropa española estableció su
campamento a orillas de la Laguna Negra. Iniciado el ataque el 18, el 19 ya
había sido tomada Santa Teresa. Sucumbió San Miguel en cuanto recibieron la
conminación. El día 24, el ejército español prosiguió hacia el norte hasta
llegar a Río Grande, ocupando el puerto sin resistencia. Con las familias
portuguesas que no siguieron a los huidos militares y otras españolas, Pedro de
Cevallos fundó la villa-pueblo de San Carlos el primero de agosto, a poca
distancia de la ciudad de Maldonado.
Campaña de las islas Malvinas entre 1767 y 1770
En 1765, los británicos habían desembarcado en el territorio insular
español desocupado de las Malvinas para disponer de una base naval en el
Atlántico Sur; en el bienio de 1765 a 1766 fundaron un establecimiento
portuario que llamaron Egmond.
El gobernador de Buenos Aires, Francisco
de Bucarelli y Ursúa, solicitó de la metrópoli tropas veteranas para asegurar
la defensa de las guarniciones del Río de la Plata, y le fueron enviadas: del
Regimiento de Mallorca, el Invencible, del Regimiento de África, el
Valeroso, y del Regimiento de la Corona, el Mar y Tierra.
España reclamó a Inglaterra que
abandonara las islas Malvinas, pero no obtuvo la respuesta esperada en tiempo y
forma. Por lo que el rey ordenó al gobernador que procediera al desalojo de las
islas por la fuerza si era necesario. En enero de 1770 una expedición procedente
de Montevideo, al mando de Fernando de Rubalcava con la fragata Santa
Catalina, arribó a las Malvinas. Constatada la fuerza de los ocupantes que
excedía la propia, volvió al puerto de partida a recibir instrucciones y
refuerzos.
Ante la renuencia de los
británicos, desde Cádiz zarpó una flota de cinco fragatas y 250 hombres al
mando del general de la Armada Juan Ignacio de Madariaga, nombrado Jefe de la
Escuadra del Río de la Plata. Por fin el 14 de mayo de 1770 el contingente
naval que embarcaba otro terrestre: las fragatas Industria, Santa
Bárbara, Santa Catalina, Chambequín y Santa Rosa; con
dos compañías de granaderos, una de fusileros, una de reserva e ingenieros y
veinte artilleros. El último día de mayo la escuadra española apareció frente a
Puerto Egmond. Hubo conversaciones protocolarias para la rendición y un amago
de desembarco y cañoneo que puso fin a la presencia británica en las Malvinas
sin bajas en ninguno de los bandos contendientes.
Fuerza expedicionaria de Cevallos en la campaña de 1776-1777
Aprovechando la tensión bélica entre España y Gran Bretaña, Portugal
atacó el territorio del Río de la Plata para arrebatar las posiciones de Río
Grande, que antaño fueron suyas. Debido a ello, Carlos III envió una expedición
al sur de América para recuperarlas, y asimismo resolvió dar autonomía a la
región del Plata constituyendo un virreinato. La misión fue encomendada al
capitán general Pedro de Cevallos, nombrado a la sazón primer virrey del Río de
la Plata.
Pedro de Cevallos conocía el
territorio del Río de la Plata por haber sido gobernador de Buenos Aires,
además, ya había derrotado a los portugueses.
La fuerza expedicionaria la
componían diez mil hombres distribuidos en cuatro brigadas de infantería, un
destacamento de dragones y una agrupación de artillería, más la escolta de una
flota con seis navíos y siete fragatas al mando de Francisco Javier
Everardo-Tilly, marqués de Casa Tilly. La plana mayor de Cevallos la formaban
los brigadieres Miguel Moreno, Pedro Guelfi y Prudencio Tilly, los mariscales
de campo Victorio de Navia y Pedro Cermeño y el auditor de guerra José Márquez
de la Plata.
El 13 de noviembre de 1776
zarpó de Cádiz la fuerza expedicionaria de Cevallos, arribando a las islas de
la Ascensión o Trinidad el 17 de enero de 1777; en paralelo había zarpado del
mismo puerto una flotilla de dos navíos y una fragata con víveres y pertrechos
para abastecer a los expedicionarios en el Río de la Plata. Durante la
navegación fueron tomadas presas portuguesas a las que se incautó el cargamento
y de las que se obtuvo información. El 15 de febrero se avistó la costa
brasileña y el 18 una formación enemiga.
El primer objetivo de Cevallos
era ocupar la isla de Santa Catalina, un lugar estratégico a corta distancia
del Río de la Plata, para convertirla en apostadero. Ahuyentada la flota
portuguesa de cuatro navíos, tres fragatas y dos mercantes artillados, la flota
de Cevallos fondeó frente a la isla de Santa Catalina, disponiendo de inmediato
las acciones para el desembarco y ataque a las numerosas y bien equipadas fortificaciones.
Tras un reconocimiento de la
costa el día 20, el 22 se procedió al desembarco en la zona de Canasvieiras, al
norte de la isla. Apenas ofrecieron resistencia los defensores ante la calidad
y audacia de la tropa desembarcada: el 25 de febrero de 1777 se rendía la
guarnición capturándose 3.816 prisioneros, 195 cañones y 4.000 fusiles.
Cevallos nombró comandante general de la isla de Santa Catalina al brigadier
Guillermo Vaugham y gobernador al teniente coronel Juan Roca.
El 20 de marzo abandonó Santa
Catalina, a buen recaudo, el virrey Pedro de Cevallos, que llegó a Maldonado el
18 de abril, y dos días después a Montevideo. El siguiente objetivo era
conquistar Colonia de Sacramento (o simplemente Colonia). Fueron ocho compañías
de granaderos, cuatro de cazadores, un tren de artillería de sitio con su
dotación, que debieron enfrentarse a setecientos defensores y ciento cuarenta
piezas de artillería. Los trabajos de sitio se iniciaron la madrugada del 31 de
mayo y la capitulación acaeció el 4 de junio.
Y no hubo más objetivos que
cumplir puesto que con la firma del Tratado de Paz de San Ildefonso el 1 de
octubre de 1977 cesaron las hostilidades. Por este acuerdo que fijaba la
frontera en América entre España y Portugal, también Portugal entregaba a
España las islas africanas de Fernando Poo y Annobón. Un contingente naval
zarpó de Montevideo el 17 de abril de 1778 para tomar posesión de ambas.
Figuraba como representante del rey español para la entrega el brigadier Felipe
de los Santos (sustituido al fallecer repentinamente por el teniente coronel
Joaquín Primo de Rivera y Pérez de Acal), mientras que la flota naval,
compuesta por dos fragatas y un paquebote de guerra, la mandaba José de Varela.
El 24 de octubre tuvo ocasión la ceremonia de traspaso de poderes.
También falleció por esa época Pedro de Cevallos, y aunque no pudo
recibirlos en vida, el rey Carlos III ofreció a sus descendientes varios
títulos nobiliarios, destacando el de vizconde de Cevallos y marqués de
Colonia.
Artículos complementarios
Juan Francisco de la Bodega y Quadra
