Madrileño nacido en Carabanchel Alto el año 1900, Senén Ordiales González
ingresó en la Academia de Artillería para al cabo de cinco años y con el empleo
de teniente ser destinado al Protectorado. De servicio en las posiciones de
Kadia y Dar Kebdani, recibió su bautismo de fuego en la conquista de Nador en
la cabila de Beni Ulixech. Por esta acción fue mencionado en la Orden General
de la Comandancia de Melilla.
A principios de 1923 se
incorporó a los cursos de piloto de guerra que se impartían en los aeródromos
de Tablada y Cuatro Vientos, localizados en Sevilla y Madrid respectivamente,
finalizados los cuales se le destinó al Grupo Expedicionario Breguet XIV
actuando en la zona de Alhucemas.
En 1924 la situación del frente
occidental del Protectorado era preocupante. Las partidas rifeñas se habían
internado en los territorios de Beni Hozmar y Beni Hasán, interfiriendo las
comunicaciones con las líneas avanzadas españolas. El Grupo Expedicionario voló
a Tetuán para establecerse en el aeródromo de Sania Ramel, desde el que durante
dos meses los aviadores abastecieron todas las posiciones cercadas por el
enemigo.
Tras este cometido, el Grupo
Expedicionario regresó al aeródromo de Tauima, en Nador, para bombardear las
líneas atacantes de las cabilas Metalza y Beni Buyari. En esta campaña el
teniente Ordiales fue citado por mérito en la Orden de las Fuerzas Aéreas.
A continuación, en el
transcurso de un vuelo de reconocimiento sobre el Zoco el Had de Beni Buyari,
al observar el derribo del avión Bristol n.º 24 por las ametralladoras rifeñas,
aterrizó con su avión próximo al derribado para, junto a su bombardero, el
sargento Gutiérrez Lanzas, defender a tiros los cuerpos de sus compañeros
muertos hasta la llegada de las fuerzas propias que los retiraron. Por este
hecho recibió la Medalla Militar.
Al poco de culminar
exitosamente el desembarco de Alhucemas, el teniente Ordiales, destinado
entonces a la 2.ª Escuadrilla Bristol, probando nuevamente su valor y capacidad
para sobreponerse al sufrimiento físico, el 1 de octubre de 1925 observó como
un grupo de moros transportaba a cubierto entre la maleza un cañón. Mandó Senén
Ordiales descender a treinta metros para bombardear la pieza artillera, con el
propósito de inutilizarla, cuando los tiradores rifeños apostados en ese mismo
terreno centraron sus disparos en el avión y sus dos ocupantes. Fue alcanzado
en la cabeza, lo que le provocó una ligera conmoción, y en la muñeca derecha,
causándole una fuerte hemorragia que no le impidió acabar la misión y aterrizar
sin daño cerca de Cala Quemada.
Declarado muy grave su estado y
muy meritoria su acción, fue propuesto para la Cruz Laureada de San Fernando,
que recibió de manos del rey Alfonso XIII en el madrileño Parque del Retiro el
año 1927; pero con anterioridad, en 1926, había recibido la Cruz de María Cristina
y el ascenso a capitán.
En 1928 obtuvo el título de
observador de aeroplano, desempeñando servicio en Tauima hasta 1929, año en el
que pasó destinado a la 1.ª Escuadrilla de Experimentación.
Artículos complementarios